“Apartado, desolado y perdido… Cada uno de ellos, absolutamente necesario…”

Y es que es tan difícil escribir algo, lo que sea, cuanto sea y como sea, sobre cualquier cosa o nada en particular, cuando te encuentras así tan lejos, apartado, aislado y sin ya muchas noticias, de aquel lugar en el que por primera vez viste la luz, donde sonreíste, quisiste, sufriste y lloraste alguna vez, lejos de aquel sitio tan añorado, del que jamás pensaste en partir, pero del que ahora te encuentras a miles de kilómetros de distancia y por el que solo te queda extrañar y suspirar cuando más falta te haga.

Cuantas cosas puedan cambiar para uno, simplemente con el hecho de armar una maleta con sus objetos mas preciados e importantes, hacer valer un poquito de lo poco de católico que le queda y encomendarse a aquellos santitos de antaño los cuales hace ya bastante tiempo no tenían noticias de él, despedirse de su fresca y fría almohada, abrazar por ultima vez en mucho tiempo a su madre, subirse a un avión, y observar lentamente como aquellos recónditos lugares, viejas callejuelas y aquel peculiar ambiente a “familia” y a “hogar”, van desapareciendo lentamente, entre el sonido de los motores encendiéndose, entre la pobre imagen que alcanza a ofrecerte una miserable ventanita, haciéndose cada vez más distante, y desapareciendo detrás de esas nubes perpetuas, las que le brindaban sus tan perfectas gotas de lluvia en el rostro, pero las que después de todo, terminarán por apartarlo, y no lo dejaran regresar por un buen tiempo.

“Extraño a mi madre

Como extraño al frio

Y al igual que a sus caricias en mi mejilla

A su helada y corrosiva briza…”

Extrañar, extrañar y seguir haciéndolo ¿En verdad a valido irme tan lejos? ¿En verdad todo esto era necesario acaso? ¿Cómo demonios es que e ido a parar a este lugar del carajo? ¿Cómo? ¿Por qué aquí? Todo esto es bastante molesto, tener tantas preguntas con respuestas a veces tan dudosas metidas en la cabeza, con el calor agobiante que empieza a asfixiarme, y aquel ruido perpetuo proveniente de cada rincón de este perturbarte lugar… Sé que en algún momento, y a este paso, mi situación se va a agravar, me pondré mucho peor [por más de que no creo que eso sea posible] de lo que me encuentro ahora, me estallaran los tímpanos, explotará mi cráneo, o en su defecto, será tanta mi agonía, que en algún momento, ya ni me va a afectar.

Sé que no se supone que debiera mirar atrás, pero por más que ya lo tenga demasiado claro desde hace bastante tiempo, y a pesar de que lo haya decidido de la manera mejor pensada y meditada posible, y haberme realizado y convencido a mi mismo que en definitiva, era precisamente lo que obligadamente tenía que hacer… estando ya aquí, habiendo hecho lo que se supone que debía, constantemente sigo regresando a todas esas preguntas que cada día comienzan a atormentarme más, a seguirme preguntando si estoy haciendo lo correcto, si esta bien buscar ese cruel destino para mi, o si en verdad es necesario que suceda de esta forma… aún no lo puedo comprender, no entiendo porque se supone que comienzo a querer aferrarme tanto como para llegar al punto de dudar de mis actos, como para pensar seriamente en dar marcha atrás, y mandar todo esto nuevamente al carajo. Es difícil, de verdad que lo es, y más para alguien que nunca supo precisamente lo que significaba estar prácticamente solo, sin estar seguro exactamente de donde es que se encuentra o incluso, y a pesar de ahora vivir en un lugar tan inmenso, irónicamente, sin saber, y no tener a donde ir.

“¡Ciudad del carajo!

¿Cómo es que a ti llegue a parar?

¿Será que simplemente por una sola vez,

En silencio te podría yo encontrar?”

Pero es ahí, precisamente en este pequeño punto, cuando la duda y la desesperación comienzan a querer tomar posesión completa de mi, cuando vuelvo para conmigo mismo, como si alguien me diera esa cachetada tan necesaria, o me empaparan con un balde de agua helada, cuando uno vez más termino por volver a darme cuenta, lo que ya sabía, cuando recuerdo cada una de las razones por las que decidí abandonarlo todo y largarme por un nuevo camino, e intento nuevamente volver a tener bien en claro, que no importa lo que me esté sucediendo en este momento, los sentimientos que quieran ahogarme y hacerme retroceder son sólo pasajeros y sé que puedo estar casi seguro que pasar por todo esto, en su momento, valdrá la jodida pena, y cada gota de sudor derramada, me permitirán el tan anhelado, tranquilo pero sobre todo, silencioso deceso, que es por supuesto, el producto final del asunto, que deseo asegurarme con desesperación.

Todo sacrificio hoy, valdrá la pena, sea lo que sea que haga ahora que tal vez pueda perjudicarme, perturbarme o lo que sea que suceda en contra mía, después comenzara a serme productivo y sobre todo de gran utilidad, además tampoco es que no piense regresar más, lo hare, sí y en su momento, pero jamás para quedarme, tan solo por un tiempo, antes de regresar nuevamente a esta tortura.

Pues entonces, nada mças me queda que “seguir” y no retroceder lo hecho, hecho está y no hay marcha atrás que darle. Sé que me voy a acostumbrar, sé que en un tiempo todo ya no me será tan duro, sólo tengo que seguir adelante y concentrarme en lo único que se supone debe importarme…

“Porque no existe lugar del que te puedas marchar, si es que en algún momento, no  pensaras en regresar…”

Así de simple…

"Anda, ve, sigue y cambia tus estrellas... Cuando decidas regresar, solo tienes que seguir tus propios pasos..."

 


“Sobre aquel patético cansancio, y ya no me acuerdo que más…”

¿Qué podría decir, o en todo caso, escribir ahora? ¿Sobre qué mas tendría que tratar como tema este nuevo domingo que se me apareció, tan pronto como lo había hecho el anterior, de el cual no me había dado ni cuenta que había tenido que llegar al igual que este? [Incomprensible, lo que acabo de poner, ya lo sé] ¿Qué más? ¿Qué?

Se me comienzan a acabar las ideas, ya no se ni siquiera si podría decir algo concreto ni siquiera sobre mi mismo, ya no sé si vaya a poder continuar así, así de esta misma manera, donde se suponga que me tenga que encontrar después, lo que sea que se me vaya a  cruzar en este nuevo camino que estoy próximo a tomar, o si vaya a resistir tal vez, continuar en lo mismo, y en la situación que me encuentro, desde hace bastante tiempo ya.

“Estoy cansado, si como lo oyen, o bueno en este caso, leen…”

Cansado de todo esto y de las innumerables situaciones que tengo y que aún tendré que vivir, no sé muy bien lo que me pasa ¿Estaré loco acaso? [Eso ya lo sé, pero déjenme al menos ponerlo en duda un momento] ¿Será que todo lo que tengo por hacer se encuentra entre mis dedos y al final de un lapicero, malgastándole un poco de tinta, y echando a perder unas cuantas hojas de papel? ¿Eso es todo acaso? ¿Es lo único y haciéndolo es cómo debo terminar mis días?

Ser así jamás me a traído nada bueno, nada bueno en el sentido de “vivir” [si es que puedo tenerme el concepto de “vida” bien claro] por supuesto, nada más que eso, para lo único que creo ser bueno, pero que ni eso, consigo hacerlo bien.

Sé que no debería estar escribiendo todo esto, pero ¡Qué mas da! De hecho ya no importa en lo más mínimo, y nadie va a entenderlo [tampoco esperaría que alguien lo haga] pero bueno, supongo que tengo que seguir haciéndolo, continuar con esto que es lo único que me anima a abrir los ojos cada día, o simplemente lo que me impide aun no tomar la decisión de meterme debajo de mi cama y de ahí no volver a salir jamás [Tal vez eso sería lo más correcto y sensato, dependiéndolo de la manera en que sea visto].

¿Cobarde? Pueda ser que sí, y hasta bastante sentido tiene, pero querámoslo o no llega un momento en que tal vez debamos de comenzar a concentrarnos en nosotros mismos, y a olvidarnos de todo y… todos de una vez por todas.

“He aquí, quien alguna vez prometió algo, perdió a ese alguien, y olvido hacer cosas muy importantes… Ha llegado el momento de que cumpla su promesa, de recuperar a quien perdió, y de acordarse de hacer, lo que dejo a un lado…”

Yo no sé lo que me vaya a encontrar después, yo no sé cuanto me va a perturbar el tener que abandonar y olvidarme de tanto, aquí donde me encuentro… solo se una sola cosa, y de la que ahora es de lo único que puedo estar completamente seguro:

Sea donde sea que me encuentre, donde se suponga que tenga que ir a parar y lo que tenga que hacer para sobrellevarlo, algo no va a cambiar… jamás van a poder quitarme esa ambición de los ojos, por recuperar lo que es mío, alcanzar lo que me corresponde por derecho, y cuando sea el momento, morir de la forma mas apropiada y la que yo haya dejado, estipulada para mí.

Jamás había escrito algo tan incoherente y tan poco sensato, de hecho, y ahora que lo leo bien,  nunca había escrito algo tan estúpido y debería desecharlo mientras todavía puedo y luego golpearme el cráneo repetidas veces contra una pared… Pero no importa, supongo que está bien si solo yo puedo entenderme, y a la mierda lo demás…

Suficiente por hoy…

“Hombre intentando no despertar, por favor molestar según consideren pertinente…”

Cansado de todo y todo... ¿Qué será lo que me iré a encontrar?

Cansado, nada más para decir… ¿Con qué se supone que me iré a encontrar?


“Empezar con el final, sin dar marcha atrás…”

Creo que ha llegado el momento, de empezar de una vez por todas, a terminar conmigo mismo…

Y sí, cuando hablo de “empezar” me refiero a que es momento de dar uno de los pasos mas grandes, que desde hace buen tiempo tengo planificado, ya que implica una de las partes de mayor importancia, para que yo pueda cumplir mi cometido muchas veces hasta criticado por mi mismo en algunos momentos de lucidez, y es por supuesto, el de asesinarme y quitarme la vida bajo mis propios métodos, el día y la hora en el que deba hacerlo y en el momento preciso, sin ninguna clase de interferencia o cualquier cosa que pueda impedirme hacerlo en un futuro tal vez ya no tan lejano, ya que estoy seguro que eso, el que no pudiese conseguirlo como deseo, sería completamente terrible, y no puedo permitirme que suceda.

Así que siendo de ese modo, dicen que es mejor llegar mucho antes, que simplemente justo a tiempo, y es por eso que debo poner en marcha, este punto tan crucial con todavía demasiada anticipación, para asegurarme así, que me estoy comenzando a quitar mucho peso de encima mientras todavía no ha empeorado tanto, ni habiéndose hecho aún mas difícil…

Pero bueno, ¿Qué es lo que se supone que estoy intentando definir en esta mi nueva “aburrida explicación sobre algo sin interés”? Tal vez sea que todavía se me hace bastante difícil asumirlo, que pueda ser que por mas seguro que me encuentre de hacerlo, durante algunos momentos la duda me carcoma y comience a preguntarme si es lo correcto o no, o que cuando ya tengo la decisión tomada y este completamente convencido de que es algo que deba hacer, el recuerdo de tanto y tanta gente se acople y tome total posesión de mi cabeza, que por un momento piense si ¿No podría esperar un poco más acaso?¿Es verdaderamente necesario empezar justo en este momento? Pero no, regresando un poco a la realidad y volviendo a ponerme bien en frente los motivos por los cuales debo empezar haciendo esto de una buena vez por todas antes de perder más tiempo, me realizo nuevamente y vuelvo a meterme en la cabeza que…

“Es hora de irse de aquí, hacia un lugar donde no pueda aferrarme ni aferrárseme nada, donde todo me sea completamente nuevo, y solo por buscar algo distinto, por querer olvidarme de tanto, y donde no me vería impedido, de cumplir con mi cometido…”

Sera mejor así…

Y es que no puedo negarlo o intentarlo aplazar por mucho tiempo, y más cuando tengo la oportunidad que no creo se me vuelva a presentar nunca más, y pues, debo aprovecharla, no importa cuanto pueda llegar a incomodarme hasta ahora, sería un completo imbécil [mas de lo que ya soy claro] sino lo hiciera, si no tomara al caballo por las riendas o pise de una vez por todas el acelerador hacia lo que se supone que tengo que hacer.

Este punto, el de “largarse” cumple el papel de una de las partes de más importancia en mi plan a futuro, a pesar de que tenga que sacrificar bastante, porque claro, todo esto implica, irme de aquí, de mi lugar tan añorado, pero a la vez en el que tantas perturbaciones eh encontrado, sin mirar atrás, dejando todo a lo que pueda seguir aferrándome, dejando a todas las personas que eh podido conocer, estimar, querer o hasta  odiar en algún momento, olvidándome de tanto, de quienes puedan extrañarme, de a quienes voy a extrañar, de todo lo que echaré de menos con mi partida, para cambiarlo por un panorama distante, desconocido, y sabiendo muy poco de lo que me va a deparar en ese nuevo camino que debo, y estoy a punto de tomar.

Suena bastante tonto, lo sé, y hasta incomprensible para muchos, supongo, pero esa es la idea, no quiero que estén de acuerdo o que siquiera comprendan la cuarta parte de los motivos por los que eh tomado esta decisión, porque de todas formas tampoco creo que alguien pueda entenderlo con exactitud, al menos que exista algún otro loco, que así como yo, actué instintivamente y sepa que sin uno cerca, todo estará mucho mejor, tanto para uno mismo, como para todo y todos, en el lugar ha alejarse práctica y definitivamente…

“No existiría algo que me aferre a esta vida, si no tuviera sobre los hombros, aún tanto por hacer. Pero para eso, primero, tengo que cumplir ciertos requisitos… Créanme, si no fuera por ese pequeño detalle, hace mucho tiempo ya, que hubiera decidido acabar conmigo mismo…”

No creo que cambie mucho, el hecho de que ya no me encuentre yo, de hecho, sería más sencillo decir que no creo que alguien pueda echarme de menos, o que mi ausencia provocara algo más que indiferencia. Después de todo, no creo haber querido hacer algo para que alguien aquí, me recuerde y de algún modo, pueda sentirse afectado por mi partida, ya que un poco obviando a mi familia [de los que puedo decir que tal vez serán los que más pudiesen sentir que estoy alejado, pero solo al principio y después volverá todo a la normalidad, de no necesitar nada de mi] no creo tener aquí a alguien o algo, como para que me vea obligado a dar el brazo a torcer y arrepentirme de lo que estoy haciendo, tal vez solo que lo vuelva a pensar y meditar un par de veces más, pero creo que al final de todo, nadie me necesita en demasía, al igual que yo tampoco hacia “nadie”

En fin, por esa parte me siento un poco mas tranquilo, ya que la ausencia de extrañeza me lo hará todo más fácil, me evitara que en un futuro, tal vez, el haberme aferrado a alguien o algo más de lo debido [aparte de a mi “revolver”, mi “perro”, y por supuesto “ella” (aunque ya no este tan seguro) como únicos entes posibles para echar de menos y sin cabida a alguien más] complique toda la situación, y pueda arrepentirme yo mismo, de lo que sé perfectamente que debo hacer, el apuntarme con mi revolver a la cien, justo cuando mi perro esté cerca a mí, y habiendo dejado expresamente escrito que todo lo mío [por mas de lo poco que sea] vaya a parar solo a manos de “esa única persona”… y presionar el gatillo por primera, y última vez, después de eso, no habrá problema alguno, la complicación esta en los momentos previos a dicho acto, que deben ser particularmente “apartados” sin que nadie más excepto los ya previstos, consiga enterarse… Ya después estará todo hecho, y no importará lo que pase con mi cuerpo, para ese momento tan necesario…

¿Cruel? ¿Estúpido? ¿Pretencioso? ¿Poco cuerdo? Llámenlo como quieran, no es de mi incumbencia.

¿Qué no sé lo que escribo? ¿Que cambiaré de opinión? ¿Qué me arrepentiré mucho antes de siquiera agenciarme de un revolver? No lo creo, ya tome la decisión y precisamente, me encargaré de ello, de la forma que sea…

Para mí, irremediablemente ah empezado, mi crudo, triste pero conveniente final… Supongo que deberé tomarme un tiempo, para despedirme de “todo” y “tanto”… Ya son solo simples formalidades…

“Queriendo volar, a toda costa,

Intentando batir, mis todavía,

Inexistentes alas…

¿Estará ya próximo el día,

para marcharse de aquí?”

“Marcharse irremediablemente de aquí… Sin volver a dar ni si quiera, un vistazo más hacia atrás…”


“Tan difícil, como tener que convivir contigo mismo…”

Hace ya bastante tiempo atrás, tengo que decir, mucho antes de volverme un completo “loco” como me dicen y como comienzo a creérmelo cada vez mas ahora, cuando aún mi ahora “perturbada” y “complicada” mentecita, pues, no lo era [y ni se le parecía] cuando mantenía aquellas ya viejas costumbres y creencias arraigadas muy fuerte a mi a causa de “no sé muy bien qué exactamente”, como la de intentar despertar con una sonrisa cada mañana, como seguir persiguiendo lo que te propongas con todas tus fuerzas por mas que llegue un punto en que ya no tiene caso seguir, ya que son todas esas con las que fui formado y sacramentado sin ser consultado por mi familia desde que abrí los ojos y desde que consigo acordarme, persignándome y dedicándome a Dios a cada momento y por todo, cuando cada Domingo sin falta me permitía aún asistir animosamente a la Iglesia, a sentarme solo un momento en alguna de las bancas junto a la familia, a arrodillarme cada cinco minutos solo por mera imitación hacia los demás y sin saber muy bien porqué y teniendo que escuchar hasta el cansancio [si para ese momento no estaba dormido ya] las palabras de “reflexión” de el curita de turno cuyo trabajo es precisamente dedicarse a eso, a hablarle a la gente y a incitarla a hacer y ha seguir haciendo cosas que ni el mismo ha hecho, ya que sea lo que sea “el de arriba” y su gracias siempre los ayudará y acompañará y todo eso de lo que ahora ya no puedo estar tan seguro, y todo a manera de intentar “valorar” estas costumbres, en la época en la que al único que le adjudicaba todo lo bueno y lo malo que me pasaba, cuando a quien le rezaba fervorosamente en cada situación por un poco de ayuda en los momentos difíciles era a “Dios” creyendo que él es absolutamente el gestor y propulsor de todo lo que nos pasa… pensaba ciegamente sin saberlo [ y no digo que no crea en “Dios” y que a veces no regrese a pedirle cierta ayuda en algunos momentos como lo hacía antes claro está, si no que en el transcurso de estos años, eh podido darme cuenta y llegar a la conclusión, que simplemente no creo que él sea el que lo haga todo por todos y cada uno, si no más bien solo lo “necesario” y no es que debamos ocuparlo por pequeñeces, ya que creo que tiene mejores cosas y mejores personas en las que preocuparse] en exactamente una frasecita, que por supuesto, y no me acuerdo muy bien donde, escuché por ahí [algo tan profundo, no podría habérseme ocurrido a mí de todas formas] y que es específicamente [para variar] la que me anda rondando y persiguiendo hasta el cansancio insistiendo en que yo le encuentre una explicación o interpretación adecuada y razonable, ya que al menos para mí, se ha hecho tan perfecta, que si no la hubiera dicho ya alguien más, probablemente yo ya hubiera escrito algo parecido, pero jamás con las mismas palabras tan a pelo ni conseguir hacer que trascienda tanto en alguien, como hasta para quitarle el sueño, y la poca cordura que aún le quedaba [¿O será que soy el único idiota que no consigue pegar un ojo cuando algo se le clava repentinamente en la cabeza? En estos días, ya no me sorprendería]…

“Yo, confiadamente solía creer, que Dios tenía siempre la cantidad exacta y justa de mala suerte para todos y cada uno de nosotros, colocada en nuestras tazas de café cada mañana… Pero ya no puedo estar tan seguro, al menos conmigo, se ha salido de control. Yo recibo el doble de ración, la de alguien más, no se de quién, y a pesar de eso, aún no le parezco lo suficientemente satisfecho…”

Tiene demasiado sentido ¿No creen? Después de todo, si continuamos con la idea de que “Dios es el único, el gestor de todo, y a él le debemos todo lo que nos sucede” esta también correcto decir que todo lo malo que nos aqueja, es tan bien por su entera y propia voluntad, ¿No les parece?

Yo más bien creo, que si bien es cierto [y volviendo a hablar con la “parte católica” que aún mantengo a pesar de todo] si Dios es el que lo decide todo, y lo genera el camino que nos depara, no creo que pueda tener el suficiente tiempo para preocuparse acerca de lo “malo” que puede sucedernos ¿No creen? Sería como decir que tu propio padre te castigue sin ningún motivo solo por simple gusto y nada mas, eso, al menos para mi, no tiene lógica alguna…

Pero volviendo a hablar seriamente [porqué bastante católico, ya no creo ser] puedo decir que la razón fundamental de todo, esta precisamente en ti y en nadie más. Ya explique la causa de todos tus problemas anteriormente, así que esta vez, me dedicare a hablar de lo que puede traer consigo, las consecuencias de precisamente lo que te pasa diariamente, justamente por eso, por tener tan mala suerte, y tener que cargar con el peso de ti mismo…

“Cargar con el peso de ser tú”, con el peso de ser quien eres, lo que trae consigo, siendo algo que jamás vas a conseguir quitarte de encima. No es simplemente que sea algo de lo que puedas librarte fácilmente, no es que puedas decidir arrancártelo, decir que ya no quieres ser tu mismo y simplemente “cambiar” como si nada y ya, puedes tal vez, aparentar ser alguien más, actuar de una manera distinta, cambiar tus gustos, ir en contra de quien creías ser… pero al fin y al cabo, después de todo, siempre eres tú y nadie mas, vistas como vistas, actúes como actúes, hables como hables… que se te meta en la cabeza, eso es algo que jamás vas a poder cambiar.

Siguiendo esa lógica, puedo alcanzar a decir, que unos nacen, probablemente y muchas veces, con la suerte del otro, y este otro se queda carente de la suerte que se supone le correspondía por derecho, pero que por razones inexplicables, le fue arrebatada y entregada a alguien más sin ningún motivo o razón que este otro pudiese encontrarle.

Para resumir un poquito, y hacerlo mas entendible de alguna manera, nos preguntaremos entonces: ¿Será que simplemente, no le caes bien a “Dios”? ¿Será que, cuando nada parece salirte bien, cuando deseas algo y al final no lo consigues, cuando no te puedes controlar, cuando te golpean la cara repetitivamente, cuando no sabes de donde puede haber salido tanta mala suerte, cuando se muere un ser querido, cuando la persona a quien amas no se fija en ti, cuando la Luna ni se asoma en el cielo, cuando el Sol no parece brillar para ti y sólo para los demás… ¿Es simplemente cuestión de decir que “Dios sabe lo que hace” y que siga haciéndose su voluntad? No creo que todo esto vaya por ese sentido, Dios no puede ser el gestor de todo lo malo, tiene que existir algo más que haya provocado que el hecho de ser tú, para ti mismo, sea todo un problema con el que irónicamente, tienes que convivir.

“Para mí, de por sí, ya se me ha hecho bastante difícil, el tener que lidiar conmigo mismo…”

Sonará bastante repetitivo, pero es así, la peor parte de todo, es tener que lidiar contigo mismo, sabiendo que tu eres la fuente de todos tus problemas y las de nadie más, tener que sobrellevar el hecho de tener que cargarte a ti mismo, sabiendo que probablemente, alguien pese mucho menos, y todo le sea bastante mas fácil. Y es así, existen injusticias, cada golpe en la vida, cada tropiezo, cada herida, pero al fin y al cabo, son sólo a causa de ser quien eres, y eso no te lo vas a poder quitar jamás…

Desde muy niño me enseñaron a enfrentar los problemas, a darle cara a todo lo que a uno pueda sucederle, siempre lo he hecho, no puedo negarlo, pero todo esto ya ha comenzado a salirse de control, y hay cosas para con lo que ni el más fuerte puede estar preparado, así lo quiera.

Al final de todo ¿Existirá alguna forma de revertir todo lo que te pasa, por el simple hecho de ser tú? ¿Existirá algún modo de cambiar tus estrellas que de por si alineadas en el sentido que te perjudica ya están, y empezar a hacer que las cosas te salgan de una manera mas positiva? ¿Podrá ser posible hacerle frente a tanta adversidad y salir adelante? Supongo que si, tiene que haber algún modo, así que se deberé seguir intentando corregir esto que anda mal en mi. Al menos ya empecé, parando de dejarle todo a la gracia de Dios y empezar a actuar por mi mismo, tal vez esa sea la única forma de seguir llevándote contigo, o de reducir al menos aunque sea un poco la carga y haciendo que sea ya no tan pesada, si no mas bien “arrastrable”, es un progreso, creo yo.

Mientras tanto, ¿A alguien se le ocurre, alguna buena idea?… Lo supuse, cada quien con sus propios problemas ¿No es así? Si piensan en algo, avísenme, tengo todo el tiempo del mundo, y una cuesta más empinada que la anterior, todavía por subir…

“Hay golpes en la vida, ¡Tan fuertes! ¡Yo no sé!”

#Vallejo

"Hoy comienzo de nuevo, cuando regrese, seré mejor..." ¬¬


“Así como sentir, que no se siente nada…”

“¿Qué se sentiría, no sentir?”

Sí, ya lo sé… es otra de mis ya típicas y bastante absurdas preguntas sin ningún sentido de por medio a las que sin poder encontrarle alguna explicación coherente, me tengo completamente ya acostumbrado.

Pero como entenderán, cuando se me mete alguna nueva estupidez dentro de la cabeza, no me la saca nadie, así que siendo de ese modo pues… Lo he estado pensando bastante últimamente, de hecho, no solo tan últimamente, sino, desde hace buen tiempo ya. [Solo que no me había dado por enterado, y no me di cuenta de que lo tenia estacado al cráneo, sino hasta hace un par de días]

“¿Sentir, que no se puede sentir? ¡Por favor! ¿Qué clase de pregunta es esa?”

Y si, ni yo mismo puedo encontrarle un sentido razonable, a algo que tiene tanta sensatez y coherencia como un drogadicto en sus momentos de “lucidez” claro está, y que de alguna forma, su falta de compatibilidad con la realidad en el momento oportuno y el estado “aislado” por así decirlo, en el que se encuentra, lo hacen “filosofar” de tal manera, que a nadie mas que a alguien en sus mismas condiciones, [exceptúenme a mi, yo no creo necesitar de esas cosas] se le podría ocurrir.

Puede parecer bastante tonto, [de hecho no solo lo parece] pero tan solo déjenme intentar esclarecerme para mi mismo otra de esas dudas, con las que constantemente me veo obligado a lidiar, de la única y mejor manera que puede ocurrírseme… Así que siendo de este modo, tengo que decirles que si en verdad no desean leer las patrañas que colocare a continuación, [vuelvo a repetir, sería lo mas recomendable, así no perderían su valioso tiempo]  porque es lo único que tengo y nada mejor para comentarles el día de hoy, pues simplemente, no lo hagan y ya, porque pues, de todas maneras no puedo obligarles a hacer algo que no quieran… Tienen la decisión de continuar o no darle importancia a esto cuando quieran… son libres en todo sentido [después de todo, vivimos en un país libre, ¿No es así?]

Nadie [y cuando digo “nadie” me refiero específicamente a “nadie”] puede ser culpable de absolutamente todo lo malo [o bueno] que pueda pasarle durante todos y cada uno de los días con los que está obligado a lidiar. Alguna vez me dijeron, o escuche por ahí, ya da igual que:

“Tú mismo eres el que genera tus propios problemas, tú y solo tú…”

Y pues, no lo dudo, no es algo que podría colocar en tema de juicio porque, bastante de razón tiene esta frasecita que alguien acuñó a hace bastante tiempo probablemente, ya que de hecho, sonará repetitivo pero, solamente uno mismo, es el que termina pagando el precio de sus actos, ¿No es así?

Pero claro, ¿A dónde quiero llegar recalcando, afirmando y repitiendo una y otra vez algo que ya es bastante obvio para todos y cada uno de nosotros? ¿Qué caso tendría? ¿Alguno?

Pues aparentemente sentido común, ni yo mismo puedo encontrarle [y eso que suelo darle vuelta tras vuelta a algo hasta intentar encontrarle una explicación coherente, o que al menos me deje un poco tranquilo] pero nuevamente, todo se basa desde la forma y la perspectiva en la que lo veamos y analicemos, ya que por más claro que sea algo, siempre se puede encontrar un pequeño enredo al asunto, y por mas que no tenga mucha importancia, hasta alguna casi minúscula y diminuta, excepción a cualquier regla ya pre establecida, generalmente por la sociedad y la opinión popular a la que la mayoría de situaciones, están sometidas en estos días.

Cada uno debe pagar los problemas ganados que sus propios actos generan como consecuencia, ya sea tanto para bien, como para mal y en inverso sentido… Solamente, [y aquí llega la pequeñísima contradicción] que llega un punto, en que ya no puedes saber, si es que en verdad hiciste algo tan malo y repulsivo, para que te merezcas estar pagándolo de tal manera, como si hubieras cometido las mayores aberraciones de tu vida, ¿Acaso será para “tanto”?…

A veces terminamos siendo castigados, tal vez si por algo que hicimos y el reproche bien merecido lo tenemos, pero aun así, aquel castigo tiene una magnitud demasiado mas extensa y trágica, para lo que se supone que hiciste. En pocas palabras, no te están dando el precio justo, te están estafando olímpicamente cual ciego en supermercado, y es de esa forma que las consecuencias de tus actos son tres veces peores, a la magnitud de lo que pudiste llegar a cometer anteriormente y no se le puede encontrar ninguna clase de proporción, o justicia alguna.

Dicen que la vida no es justa, [eso me dice mi madre cada vez que puede] lo sabemos todos, que no muchas veces obtienes el reconocimiento o el desprecio que merecieras de acuerdo a tu propio esfuerzo, pero particularmente creo yo, que muchas veces tal disconformidad, llega a niveles muy superiores y totalmente disparejos hasta tal punto de ya no saber si solo se trata de mala suerte, o que de por si, “algo” [que no puedes saber exactamente que es] tiene mucho más en contra tuya, de lo consigues llegar a enterarte…

“Una persona como yo, no puede ser gestora de absolutamente toda su “buena suerte” la cual lo agobia sin tregua alguna… ¿Si es culpable de gran parte? pues sí, lo es, pero en definitiva, no de toda…”

¿A dónde quiero llegar con esto? Pues bien, será que nací con alguna clase de síndrome de “renegado social”, que irremediablemente “Dios” [usando un poquito mi mitad católica] me estornudó y me dejó regado así en alguna parte, ya que creo que siempre y aunque no lo parezca, de alguna forma  termino también, no solo pagando mis propios errores, sino también haciéndome cargo de alguna forma, de los “pecados” de la gente que me rodea y que muchas veces incluso, ni si quiera eh llegado a conocer tampoco.

¿Nunca se han sentido así? ¿Que siempre terminan perjudicados por algo que tal vez ni siquiera cometieron, y que muchas veces, las personas que de verdad merecieran tener, al menos solo la mitad de todos tus problemas, jamás parecen sufrir nada, y se encuentran de lo mas contentos caminando por las calles, haciendo todo lo que les parece, perjudicando a quienes se les apetezca, haciendo sentir probablemente demasiado mal a alguien y pues… nada ni nada parece afectarlos, ni hacerlos pagar para que recapaciten, al menos solo un poco, solo una vez en la vida?

Pero como sea, toda esta situación no nos afectaría, si tan solo pudiéramos ser capaces, de conseguir algo que probablemente a muchos, les arreglaría la vida totalmente y les permitiría vivir tan despreocupadamente de la manera que quisieran, después de todo, la razón fundamental del porque tenemos que sufrir y vernos perjudicados al pagar por lo que hacemos [ya sea bueno o malo] radica en tener que “sentir” todas las consecuencias.

Imaginen por un momento, que no pueden sentir nada… pasando desde sentimientos imaginables como amor, odio, felicidad, tristeza, hasta sentimientos físicos como dolor o cosquillas… ¿Acaso la vida no se te haría bastante mas fácil? ¿No tendrías menos problemas?

Lo sé, sé lo que están pensando que “¿Cómo podría uno vivir sin sentimientos? ¿Acaso querríamos evitar la sensación que a uno le produce el hecho de que “ella” te sonría? O el sentimiento casi tan perfecto de enamorarse? ¿De tener cosquillas? ¿Sería posible que viviéramos evitando cualquier clase de emociones?”… Nuevamente tienen mucha razón, sería casi imposible vivir sin sentimientos, los cuales muchos de ellos nos hacen sentir también, pero yo les digo otra cosa:

“¿Acaso uno podría llegar a amar, lo que no conoce?”

Tan simple como eso, si nunca hubiéramos experimentado, si no conociéramos lo que es tener todos esos sentimientos, y lo bien que nos sentimos con ellos, créanme que esta pequeña discusión estaría de más, y siendo así, aparte de no tener sentimientos… nos ahorraríamos demasiados problemas de por medio, y les aseguro que por ese sentido, si me apoyan en esto que intento explicarles.

“¿Cómo se sentiría por un momento… sentir que no se puede sentir, absolutamente nada?”

He aquí la respuesta a todos los problemas habidos y por haber… suena bastante contradictoria, pero créanme, serían mucho más felices, sin sentimiento alguno, sea el que sea, que los atormente sin descanso…

Ya me voy, podría continuar, pero empecé a “sentir” aburrimiento hacia todo esto…

“Sentir, que no se siente nada… sentimiento prácticamente inalcanzable…”


“Al igual que la vida, tan extensa como un cigarrillo…”

A la velocidad en la que se consume un cigarrillo… alojado inerte entre tus dedos mientras el viento se lleva la niebla que brota desde su punta, observando detenidamente como ceniza tras ceniza acaba irremediablemente tirada por los suelos, destruyéndose, calcinándose, desapareciendo poco a poco. ¿Será que esa es la forma más correcta [o tonta], de comparar la propia vida?

Imagina por un momento y ponte a pensar, que un amanecer cualquiera, sea una pitada más que puedas darle al cigarrillo que conseguiste, así como el inicio de todo y el empezar del placer, y que un anochecer, así tan simple como llega, cuando te das cuenta que un día se acaba, y está a punto de empezar otro, es igual a cada vez que la ceniza se desmorona irremediablemente después de quemarse, de arder entre el calor y deshacerse para no volver a juntarse jamás.

“Y luego empezar nuevamente… otro amanecer, otra pitada… otro anochecer, más ceniza esparcida en el aire…”

Justo en la mitad de ese trance, entre el día y la noche, entre una pitada y ceniza desmoronándose, es cuando te consigues dar cuenta y realizas, que así como fácil viene, así fácil también se va, se acaba, y empieza nuevamente, como un circulo vicioso del que no sales jamás, hasta que ya no existe más que consumir, no existe más que vivir, y por lo tanto, tu vida se termina, así como se extingue el cigarrillo de turno.

Si la vida es tan simple como un cigarrillo, el amanecer una pitada cualquiera, y el anochecer como la ceniza consumida hecha añicos… ¿Por cuánto más crees que podrás vivir? ¿Cuan grande y extenso debe ser el cigarrillo, para fumarlo todo el tiempo que lo necesites? y metafóricamente igual, ¿Cuánto tiempo se debe vivir, para conseguir hacer todo lo que uno se propone?

Solo que la comparación esta, a veces me resulta hasta medio “incomparable” por así decirlo [suena raro ¿no?] y para cualquiera, ¿Qué idiota más que yo se atrevería a hacerla? después de todo un cigarrillo se termina tan fácilmente como empezó y claro, la vida continúa extensamente y no parece para nada tan corta. Pero no lo veamos de esa manera tan cruel e irónica, veámoslo desde un punto de vista más “imaginativo”, veámoslo como podría hacerlo alguien, que exactamente ya no puede estar tan seguro, de que vivirá lo suficiente, como para hacer todo lo que se proponga.

Y es que es así, según mi punto de vista:

“La vida es como un cigarrillo… en ambas encuentras un placer incomparable. Pero cuando te das cuenta, ya estarán por acabarse, por consumirse… y nunca habrás  fumado lo suficiente, o hecho todo lo que querrías…

Porque es cuando la vida a veces nos resulta aparentemente tan larga, continua y rutinaria, que muchas veces creemos y se nos mete en la cabeza, que también será interminable por demás. Precisamente ahí desaprovechamos cada segundo, hora o día que pasa, en cosas que no nos son para nada necesarias dejando de lado muchas veces lo que debería interesarnos en sí, y es cuando sin saber y poder encontrarle un “¿Cómo?” por mas vueltas que se le dé al tema, ya tienes una cantidad considerable de décadas sobre tus hombros, estás viejo y cansado, llega el momento en el que al fin te pones a pensar por instante acerca de ¿Qué demonios hiciste con tu vida todos estos años? Absolutamente nada, por supuesto y es aquí cuando comienzas a intentar remediarlo, conseguir hacer todo lo que dejaste para mañana pudiendo hacerlo hoy mismo… pero ya es muy tarde, después de todo, está por esfumarse tu vida, y nunca la aprovechaste…

Pasa igual con un cigarrillo, cuando apenas lo enciendes y comienzas a fumarlo, aquella sensación tan maravillosa de saber que por ese momento es estupenda, pero que probablemente terminará por matarte algún día. Pero dicen que un cigarrillo no solo se fuma por costumbre o adicción, sino muchas veces también por simple y puro placer. Es igual, nunca alcanzas a percatarte desde el inicio, pero desde el momento de encendido, comienza a consumirse de a pocos, y cada vez más rápido, cuando llegas a darte cuenta, tu cigarrillo ya se dio por desaparecer casi en su totalidad, y nunca sientes que has fumado lo suficiente. Ahí es cuando comienzas a dar pitadas cada vez mas seguidas, porque por supuesto ya casi no queda, pero también ya es demasiado tarde, porque pudiste pero te distragiste, aprovechar y fumar su corta totalidad, en vez de haber dejado tercamente que se consuma, hasta quedar hecha polvo, y ya nada más…

A mi parecer, así es la vida… [Ya saben que tengo concepciones bastante raras] cuando la empezamos, desde nuestros primeros esforzados pasos, creemos que demorará en acabarse, que el día para morir esta todavía bastante lejos, después de todo no estamos seguros de cuando llegará. Al igual con un cigarrillo, se consume tan rápido que muchas veces no cumple su objetivo principal, el de terminar dentro de nuestros pulmones, por supuesto. Así que a causa de nuestra ignorancia, pasamos todo el tiempo, día tras día desperdiciando nuestra vida preocupados de cosas innecesarias, al igual que dejamos que el cigarrillo se consuma lentamente sin ser fumado, y cuando ya estamos viejos y se nos acorta el tiempo, y cuando ya casi no nos queda nada mas que fumar para aspirar ese maravilloso aire corrosivo, es cuando nos damos cuenta que dejamos pasar bastantes oportunidades y metas que ya no podrás realizar, y que no le sacaste todo el provecho que querías a ese pequeño cáncer en tus dedos, y por lo tanto desearías mas tiempo, y desearías también, otro cigarrillo.

Al final de todo, según lo que puedo decir, es que deberíamos de aprovechar cada uno de nuestros días, y por supuesto también fumar todo lo que podamos… dependiendo de en que momento y cuan rápido deseas que te destroce, y pudra por dentro, claro está…

“Tan simple como para dar a pensar que este post no tiene ninguna clase de sentido [en especial para los no fumadores que me deben de estar reprochando] pero la verdad no me importa, no es que me encuentre en un momento exactamente “cuerdo” al escribir todo esto, pero que más da, que lo entienda quien deba… y quien pueda…”

“Al igual que la vida es un cigarrillo… solo encontramos un cementerio, como hallamos un cenicero…”


“Demasiado por hacer aún… quedándome tan poco tiempo…”

“Otro Sentido Para La [mi] Muerte Parte II”

[Si no lo leíste, te recomiendo que lo hagas, búscalo, está más atrás y podrás comprenderlo mejor… si no quieres leerlo y menos buscarlo pues, mucho mejor aún…]

Que no sea para sorpresa de nadie, pero algo como esto me debía de pasar alguna vez sin falta.

Entonces debo decir que aunque no sea para preocuparse extensamente todavía, últimamente me veo afectado por uno de esos buenos nudos [o como se desee describir a algo que no te permite dejar de toser como un tuberculoso] atorado en la garganta… y se usa la expresión de “nudo en la garganta” muy popularmente para referirse a situaciones que a uno puedan producirle cierto temor o preocupación al saber que su realización es inminente, tal vez, pero como entenderán, en mi caso esta sensación no viene a aparecer precisamente por tenerle miedo, nerviosismo o cualquier sinónimo que se le parezca, hacia algo extraño o particular, es que simplemente tengo esa “cosa” acorralada a la altura de mi cuello, apretando cada vez más fuerte con cada bocanada de aire, que por necesidades humanas [y tener tupida la nariz también] me veo en la necesidad de tomar… porque estoy empezando a sentir, que esta cada vez más cerca, el día en que se supone que debo dejar de respirar, cuando el cansado corazón me deje de latir, cuando tenga que dormirme para no volver a despertar, o bueno, dejándonos de rodeos: “morir” y pues, siendo de esa manera, no es que precisamente este haciendo lo que se supone que debería, teniendo de por sí ya tan poco tiempo de mi lado y mucho por hacer, muy por el contrario, ando todos los días perdiéndome en frivolidades y distracciones innecesarias, en ves de dedicarme a lo que se supone me debería interesar mas que nada y eso es algo que no puedo seguir perdonándome a mí mismo… ni por un segundo más.

Pero no, cuando digo que cada vez esta más cerca aquel día, no me refiero a que tengo alguna clase de enfermedad terminal, [o eso espero, al menos si tengo alguna no estoy enterado todavía] tampoco que uno de esos tumores malignos se encuentra alojado sin remedio debajo de mi cráneo o que me estoy pudriendo por dentro y es en vista de ese motivo que debo empezar a despedirme de todos y cada uno por que ya solo me quedan unos cortos meses de seguirle quitando oxigeno a alguien más que sí se lo merezca. En definitiva, pues no, no creo estarme muriendo [aún] ni próximo a morirme en un corto tiempo, lo único que siento, sí, es que a mí la huesuda vendrá a tocarme el timbre de la puerta o a dejarme un “inbox” a mi cuenta de correo electrónico, mucho antes que a cualquier otra persona, que según ciertas estadísticas [eso es algo más que considero como una pérdida de tiempo aparte de la “psicologia”, intentando no herir susceptibilidades, son solo alusiones personales ] tendría una esperanza de vida “confiable” igual o incluso menor a la mía por simples factores de edad. Quiero decir que por más que suponga que todavía me queden bastantes anocheceres por presenciar y sea una cantidad considerable, aun así tengo muchos menos que cualquier otro, y eso es lo único que puedo afirmar con seriedad.

¿Qué como lo sé? Pues, eso es algo que no puedo responder a cabalidad, y solo me queda decir que: Simplemente lo sé y ¡Ya! eso es todo, es como aquel instinto asesino de cualquier sicario a sueldo que ande suelto por ahí, que podrá decirte con exactitud el día, la hora y el lugar en el que perecerá su víctima, según si hace bien su trabajo o no, solo que en mi caso, todos esos cálculos son para conmigo mismo y obviando, claro está, las precisiones de hora, fecha y lugar, simplemente diciendo que me iré antes que cualquiera, y de eso a estas alturas, estoy bastante seguro ya.

Así que, para hacerlo entendible, sabiendo que probablemente, si a tu mejor amigo/a que tampoco cruza la barrera de los veinte todavía, le quedan “estadísticamente” unos setenta años más por vivir como mínimo, yo pues, y siguiendo ese patrón, estaría casi seguro [y dependiendo de distintos factores] que unos diez o quince años menos en mí sería lo ideal. Es decir, comparando con los setenta años más que tu mejor amigo/a tiene por vivir, yo tendría solamente unos sesenta o cincuentaicinco años, para hacer todo lo que aún tengo que hacer pero con lo que irónicamente, aún ni he empezado y todo por estarme preocupando de cualquier cosa menos de lo que debería importarme. Eh ahí la desesperación, y la razón de el nudito a la altura de la manzana de Adán que les había comentado hace unos cuantos párrafos atrás y que como entenderán, hasta ahora no consigo quitarme, por el hecho de saber que no puedo contar con tanto tiempo como los demás, pero con el doble de cosas por hacer que cualquiera, y pues, yo aquí perdiendo el tiempo despreocupadamente, dejando que las manecillas del reloj avancen sin estarlas aprovechando todas y cada una, como si nada pasara y como si no hubiera decidido ya voluntariamente, cuando llegue el momento indicado, el yo mismo quitarme la vida [sin la ayuda de nadie ni nada] antes de ser considerado una carga, para mi mismo primeramente, o para cualquier otro/a que en un futuro [ruega por que no seas tú, en estos días ya no se sabe] vaya a tener que soportarme.

“No le tengo miedo a la muerte, eso es para los aferrados… El miedo lo tengo hacia el hecho de tener que seguir viviendo, más de lo necesario…”

Y bueno, con tanto por hacer, y muy poco por quedarme vivir, es hora de dejarse de tonterías, y empezar a utilizar el valioso tiempo que con cada minuto se me acorta, haciendo las cosas que desde un principio deberían haberme interesado.

Entonces, siendo así, debo empezar a planificarme para mi mismo, todo aquello que se supone que ya debería de haber concluido, pero que por razones que me sorprenden, con las que ni he empezado:

  • Primer punto; Agenciarme de un revolver que sea confiable:

Y es que esta parte es de vital importancia en el plan, ya que si quiero poder por mi mismo decidir cuando quiero dejar de andar y para que las probabilidades de no fallar estén a mi favor [tirarse de un risco o de un puente peatonal, ahogarse, tomar una cuantiosa cantidad de pastillas o ahorcarse con una soga están ya muy vistos y tan precisos no son] debo desde ya y con mucha, pero mucha anticipación, tener uno escondido dentro de mi closet o debajo de mi cama a manera de prevención [nunca se sabe, el tiempo varía y las situaciones pueden ameritarlo mucho antes] ya que un revolver es la manera mas fácil, rápida y dolorosa solo por unas fracciones de segundo [dependiendo de mi puntería y precisión] para que la acción sea efectiva, para no malgastar esa bala que es con la única que pienso contar, y evitar situaciones dolorosas y embarazosas en exceso, por no haber dado en el blanco, mis pulmones todavía funcionando, y solo haber prolongado mi estadía un poco más. He ahí la razón de “A toda costa” y repito “A TODA COSTA” no fallar ese único primer disparo, ya que si así sucediese, me llevaría a precisamente lo que no quiero, probablemente seguir viviendo artificialmente con un tubo en la boca, y preguntándome para mi mismo, el por qué se supone que tuve que fallar, de todas formas, si quisiera llegar a esa situación, solo tendría que esperarme un tiempo más a que me suceda “naturalmente” como a cualquier otro, y ya saben que eso es precisamente lo que a toda costa deseo evitar.

  •   Segundo Punto; Escribir, escribir, y seguir escribiendo:

Precisamente esto es algo, el cual se supone que no debería dejar de hacer jamás, pero que por culpa de mis tres factores anteriormente ya expresados [las “circunstancias”, el “momento” y las “ganas”] jamás consigo hacer como me encantaría. En sí no es tanta “culpa” hacia todo esto, ya que esas son las tres características que me definen como “pseudo escritor” y jamás van a cambiar permitiéndome hacerlo cuando sea necesario. Solamente que últimamente, a parte del retraso que ya tenía, se ha añadido una situación más que jamás debió existir y con la que me debo en la obligación de acabar. Me refiero, por supuesto a las “distracciones” que en peor manera, hacen que yo empiece a perder el tiempo, y no pueda dedicarme a lo único que se supone que “soy bueno” cuando las “circunstancias” me lo permiten, el “momento” es preciso para hacerlo y tengo bastantes “ganas” que me impulsen a escribir algo que a mi me va a encantar, sin importarme nada que a los demás no. Todas estas pequeñas distracciones son las culpables del que yo no pueda seguir escribiendo cuando debería, y por lo tanto, es de lo primero que me debo encargar, hasta hacerlas desaparecer por completo en mí.

  • Tercer punto: Irme y apartarme de todos lo más que se pueda:

No puedo asegurar que este tercer punto vaya a ser efectivo inmediatamente, ya que por el momento [razones obvias] no puedo permitírmelo. Pero para cuando si me sea posible, primero, deberé mudarme sin ningún reparo y sin mirar atrás, hacia cualquier otro lugar al que nada ni nadie me ate y así alejarme de el primer factor que pueda influir para no cumplir con mi cometido: “familia y alguno que otro amigo” ya que si los conceptos de “fraternidad” y “amistad” están bien puestos y no fallarían incluso en mí, todas esas personas que creo [aun no entiendo como] puedan estimarme, no se entrometerían en mis deberes por cumplir y echen a perder de alguna manera el plan previamente establecido, eso sería fatal, no puedo permitirlo. [También va en cuestiones solidarias, de esta manera conseguiría “ahorrar” algún tipo de pena .[en el hipotético caso claro está que alguien pueda sentir eso si desaparezco] Eh aquí la vitalidad de este punto, el estar lejos y apartado, en un lugar totalmente ajeno, me va a permitir hacer mi trabajo, cuando sea necesario, ya que una vez más no pienso vivir excediendome, ocupando un lugar que podría ser mejor ocupado por cualquier otro y habiendo hecho ya previamente todo lo que me ataba a la vida terrenal.

  • Cuarto Punto; Ella:

… Punto totalmente indispensable [Si no te conociera ya, te seguiría buscando, eso tenlo por seguro…]

  • Quinto Punto; Un perro como compañía:

¿Qué mejor compañía que la de un perro? ¿Alguien en contra? Y es que no hay nada mas confiable que uno de esos curiosos animales, a los que en la mayoría de mi vida he sido bastante ajeno, ya que con un gato [al que sí llaman hijo y se alegran cuando llega] en la familia, siempre me ha sido bastante difícil contar con uno propio. Pero mis razones de poseer un perro fiel de mi lado no van simplemente para que me acompañe durante mis premeditados últimos días, si no más bien, el que por supuesto, sea el único que resguarde a mi cuerpo inerte cuando el acto quede consumado, y previamente, el único ser viviente [aparte de el cuarto punto imprescindible de más atrás] que quieres a tu lado incondicionalmente. Díganme que no quieren uno también, y si ya lo tienen, no saben como los envidio, después de todo, no lo tienes que conquistar, no se va de tu lado así por así, no es hipócrita, no habla pero pareciera que sí y sobre todo, siempre dormirá al pie de tu cama sólo por el módico precio de un poco de comida todos los días, y que lo saques a pasear de vez en cuando, son todos sus requerimientos vitales.

  • Sexto punto; Un plan de contingencia por si el revolver fallara:

Nunca se sabe, ya que siempre hay que estar preparado y tener algún plan “B”, bien es cierto, y como anteriormente ya lo había dicho, no pienso dejar que nada [una enfermedad que voluntariamente no haya deseado contraer] ni nadie se encargue de hacer, lo que se supone que yo mismo tengo que,  pero si por alguna extraña razón no lo consigo como espero, debo idear un plan de contingencia que me aseguro en segunda instancia, el final que deseo darme, ya que si debo morir por algo, será por mis propias manos y por las de nadie más….

“Si te enteraras que detendré mi respiración para mañana… ¿Qué me dirias hoy?

Supongo que estos seis son los puntos más cruciales y de vital importancia, si quiero cumplir con mi cometido sin ningún tipo de interrupciones, ya que no esta en mis planes vitales, el hacer que alguien se acuerde de mi, después de haber fenecido, pero si es que alguien lo hace, será por cualquier cosa que yo haya podido dejar regada desinteresadamente por ahí, pero sin ninguna intención de prevalecer en el tiempo, y que haya podido ser utilizado para conveniencias personales.

Creo que [y para finalizar de una vez] no me voy a quitar este terco nudo que tengo atorado en la garganta, por el simple hecho de saber que me queda tan poco tiempo, pero aún mucho por hacer, es una situación perturbante, y preocupante en exceso mas que todo… algo tendré que hacer con eso…

“No puedo permitirme morir, al menos, no por ahora. Tengo bastantes cosas aun por hacer, y ni siquiera eh empezado…”

"Primer punto: Conseguirme una de estas... sin ella, continuar ya no cobra sentido..."

"Primer punto: Conseguirme una de estas... Parte crucial del plan, ya que sin ella, continuar no cobra el mismo sentido..."

 


“Sin tener para hacer nada… rodeado de absolutamente nada”

“Crucero Alto – 4528 metros sobre el nivel del mar” [justamente todos esos metros encima de donde me encontraba hasta hace mas o menos unas cuatro horas]

O eso es lo que me indica un cartelito aplacado en medio de la absoluta nada, y colocado especialmente ahí solo para aquellos, bastante ya escasos [camioneros, contrabandistas, avezados, desocupados, viajeros sin mucho presupuesto, estúpidos, y por supuesto… yo] que decidieron de un momento a otro por tomar las riendas de su vehículo, generalmente de cuatro puertas como mínimo [justo ese es mi caso ahora, solo que específicamente, no soy yo el que va al volante] hacer una pequeña maleta con cosas que probablemente no vayas a necesitar, pasar por un grifo e invertir unos doscientos soles como mínimo para hacer que tu tanque rebalse en combustible, y de esa manera, lanzarse sin pensarlo dos veces hacia la carretera más cercana sin estar seguro exactamente de a donde uno pensó llegar a parar en primera instancia, [de todas formas eso es lo de menos] y sin saber muy bien cómo, terminar en un sitio tan inhóspito como en el que me encuentro ahora, al que para conseguir llegar sólo se necesita un poquito de “querer cambiar de aires por un tiempo”, [aunque a esta altura para mi mas que “cambiar” es “quitar”] “meterse en la cabeza que después valdrá la pena no virar el timón hacia el lado contrario ya que a algún lugar [¿Cuál? No importa mucho] ten por seguro que llegarás” otro tantito de “decisión”, que el chofer se considere bastante “avezado” con un tremendo “poder de convencimiento” para conseguir que lo acompañes y por tu parte, un poco de “indicios de trastorno mental”, “no saber medir las consecuencias de tus actos” , y más que nada “solo por haber querido escapar de todo esto, aunque al principio no sabías que lo necesitabas”  con el único fin de no sólo querer llegar a una nueva ciudad, [si es que no te pierdes en el camino claro está] sino que viajar metido en un bus de la muerte no tiene ningún sentido y mucho menos “estilo” ya que primero: no sabes con quien demonios tendrás que compartir el asiento y es un completo riesgo, segundo: tampoco podrás hacer paradas cuando quieras solo por tener la satisfacción de tomar una buena fotografía, tercero: no disfrutaras de la vista porque lo único que te provoca ahí dentro es dormir y nada más sin vivir el trayecto y lo que te depara el hecho de no tenerlo todo premeditado, y cuarto: por supuesto también, no podras escuchar la música que te pegue la gana y más aún, el hecho de no tener que compartir el poco oxígeno que de por sí allá afuera apenas y existe, con personas que ni siquiera conoces y que probablemente tampoco tienes ni tendrás ganas de conocer.

Puede que de por sí suene bastante aburrida la situación y todo, pero inexplicablemente no es tan así. Sentado en la parte trasera de un auto, asfalto por el frente, nubes negras en el horizonte, uno que otro letrero que ya no deseo leer, tierra árida a la izquierda, rebaños de animales por la derecha, peajes ocasionales que me dan muestra de que aún aquí llega la civilización y más que todo, frio, hacen del viaje bastante entretenido. [¿A quién quiero engañar? en verdad es extremadamente aburrido el estar aquí, sin señal de celular y peor aún, incluso de radio. Si no fuera tan extenuante como lo es, probablemente que no estaría “luchando” por escribir esto en pleno bamboleo del auto en que me encuentro al virar de una manera no muy estable las innumerables curvas por las que tiene que surcar, y escuchar una y otra vez las trentaicinco mismas canciones, no sería lo único atractivo que encuentre para distraerme, aunque no puedo quejarme, la tranquilidad y el silencio perpetuo en cientos de kilómetros a la redonda que provocan un sentimiento de envidia corrosiva en mi, al saber que regresaré a un lugar completamente a falta de eso… es lo que me anima de el hecho de encontrarme aquí, a pesar de todo lo que me espera a mi regreso.]

Y bueno, como entenderán, aquí a uno se le puede hacer muy difícil pensar en algo “puntual” y “específico” para escribir, ya que la completa “nada” provoca pensar absolutamente en “todo” y es demasiado difícil centrarse en un solo tema, e incluso acordarse de algo mas de un par de segundos antes de pensar en algo completamente diferente a lo anterior.

Pero en definitiva, y por mas que existan miles de cosas dentro de mi cabeza, no he podido dejar de pensar y tratar de interpretar una pequeña frasecita que leí en algún momento dentro de un periódico, una revista o exactamente no me acuerdo donde, [tal vez y en el traje de baño de alguna hermosa señorita que por allí pasara, no lo sé] mientras estaba echado en la arena y observando hacia las olas del mar, pero que en definitiva, me pareció demasiado interesante, y se quedó grabada en mi memoria hasta ahora, y por lo tanto, es lo único seguro de lo que puedo comentarles:

“Un ganador, es simplemente un perdedor… que nunca se rindió…”

Y sí, desde el instante en que llegue a leerlo, ha estado rebotando sin cesar dentro de mis pensamientos, y no he podido quedarme tranquilo, al creer que tal vez y yo, debería continuar intentando algo, que desde hace bastante tiempo me había convencido de que ya no tenía caso seguir por que sabía que “nunca me va a tomar en cuenta sea lo que sea que yo haga” así que continuar sería inútil y solo seguiría incomodando y aburriendo su entorno, pero nada más…

Pero ahora nuevamente, no puedo estar tan seguro, porque por más que lo he intentado, sé que nunca podré dejar de sentirme así, y más aún, con tanta de su “indiferencia” para conmigo, porque tal vez y “quiere tenerme lejos” para que las cosas no sigan empeorando, y no haciendo que se sienta más culpable, porque eso le molesta y es justamente por esa razón que opta por brindarme su “olvido”, para no tener que vivir bajo tormentas a costa mía. En teoría, tal vez y la estrategia funcionaría, pero con alguien más, y no conmigo,  ya que el hecho de “alejarse de mi” no es para nada una solución, como creo que piensa  y que al contrario, lo empeora todo en mucha más medida.

Pero ya bueno como sea, no deseo entrar en eso nuevamente así que en ese sentido… necesito saber, que si esta frasecita tiene razón como creo que la tiene pero que no puedo estar seguro, tal vez y de ahora en adelante… bueno no puedo saber con exactitud de cuanto podría llegar a influir en mi, y hasta tal vez en nada, [porque esta clase de frases sacadas de uno d esos libros de autoayuda suelen no tener efectos sobre mi persona] pero aun así me intriga, y en demasía…

“¿Continuar? No quiero seguir empeorandolo, pero tampoco deseo, perderlo todo [sabes a lo que me refiero] así por completo… y todo por mi culpa…otra vez, lo siento mucho…”

Listo, fue suficiente… no se toque nunca más el tema…

Creo que eso es lo último que se me ocurre para colocar aquí, ya que tener que luchar con el camino para entender también siquiera lo que estoy escribiendo, comienza a marearme, y eso, lo complicaría todo aún mas. Todavía me quedan unas tres horas como mínimo en esta situación, antes de regresar a lo mismo nuevamente. [celoso, confundido, triste…] 

Supongo que aquel pequeño respiro, se fue tan inesperadamente como vino… Puedo decir que valió la pena y todo, pero que no me fue suficiente…”

"En el más recóndito de los lugares, oxigeno en falta... nada más, y nada mejor para hacer..."


“Cuando un respiro te era necesario, y tu ni te dabas por enterado/a…”

[Post del Domingo que no pude publicar porque pues… no me dió la gana]

¡Maldita sea! ¡Qué tranquilidad!

Me eh enfrascado en esa clase de momentos en los que aún no puedes comprender muy bien cómo, cuando, o en qué momento… pero al fin y al cabo terminaste llegando a parar en un lugar bastante peculiar del que sólo alcanzas a conocer por tus cortos y vanos recuerdos, que no se parece en nada a donde te encontrabas hace no muchas horas y donde sueles despertar… pero que en verdad [y por más que parezca una queja] no tienes ninguna clase de problemas o reproches hacia eso.

Al contrario, te sientes la persona más tranquila [no feliz, porque eso es relativo al menos en mi] y sólo alcanzas a decir para intentar de alguna forma conseguir explicarlo que:

“Quién lo diría, que sin haberlo premeditado, ni planeado desde hace bastante tiempo atrás o sin siquiera haberse enterado muy bien que después de todo en verdad sí que lo necesitabas… una vez más terminaste escapando del lugar  donde tantos dolores de cabeza te aquejan [por más que lo ames] para terminar inesperadamente al menos por unos días, respirando un poquito de paz [que mucha falta ya te hacía aunque todavía no lo sabías] y escuchando nada más que las olas del mar romperse contra la orilla…”

Ahora sé cómo debieron de sentirse el par de canarios enjaulados que compraron alguna vez a causa de un berrinche, y a los que sólo alcanzé a escuchar unos cuantos días como mínimo.

Día tras día esos dos condenados intentaron zaparse de su encarcelamientos, hasta que por alguna razón que no me interesó mucho, la puertita de su jaula quedó abierta [tal vez y fue “a propósito” porque sus ruidos ensordecedores molestaban a todos] y consiguieron alcanzar su añorado escape ¡Qué sensación de alivio debieron sentir al haberse zafado y alcanzar su libertad [al menos durante los primeros diez minutos porque de seguro alguna clase de gato los usó de almuerzo, pero al fin y al cabo, libres] supongo que es así como alcanzo a sentirme yo ahora…

Como sea, dejando de lado descripciones absurdas y hasta estúpidas en gran cantidad, tengo que decir que en un buen tiempo no me había sentido tan contento [sí, lo sé, suena tontamente cursi, pero no se como escribirlo de otra manera] porque por más que cada cierto tiempo tenga buenas oportunidades para poder darme un “respiro” el hecho de haber pasado de un lugar de por si ya “pequeño” a un lugar todavía “más pequeño aún” es bastante reconfortante, e incluso me da ideas, de algún día [tal vez no será muy lejano] decida quedarme aquí para no volverme a ir nunca jamás hasta el final de mis días [no creo que me queden muchos tampoco, de todas formas, de esa manera, mis cenizas tendrían un mejor destino que las de cualquier otro triste mortal: “el mar”.

Sé que de la forma como intente describirlo, jamás conseguiré expresar exactamente cómo puedo llegar a sentirme precisamente en el momento en el que me encuentro escribiendo esto a puño y letra, y que más tarde intentaré publicar, si es que consigo una computadora antes de que se me acabe el Domingo y la llegada del Lunes me acorte los pocos días que de por sí ya casi no tengo por aquí…

Son las siete de la noche con quince minutos y todavía no a anochecido, el sol comienza a ocultarse cada vez más rápido y su luz se pierde con el movimiento de las olas, tres colillas de cigarro completamente consumidos yacen ya a mis pies, y la vista fantástica que poseo solitariamente en el malecón, hacen aún más inmejorable mi estadía por aquí, creo que por ahora, es momento de cerrar el cuaderno y dedicarme a escuchar únicamente el sonido de la brisa del mar, que probablemente no vuelva a encontrar dentro de bastante tiempo después…

Continuar sería inútil, no tengo mas para escribir…

 

[Foto pendiente… para cuando apenas pueda subirla] 


“Atrapado en un cuerpo, que no debería ser el suyo…”

Estoy cansado… si como lo leen, cansado, agobiado, aburrido y demás sinónimos que concuerden y caigan a pelo para describir específicamente a una persona, quien si en verdad pudiera no volver a levantarse de su cama nunca jamás en su vida… lo haría más que gustoso y sin ningún tipo de reproches de por medio.

No puedo describirlo exactamente, pero es bastante raro [incluso para mí], el querer mandar literalmente todo al carajo y continuar haciendo algo no necesariamente productivo, ha empezado a filtrarse en mi subconsciente y a cruzarse por mi cabeza. El hecho de simplemente tener de por sí la idea de dejarlo todo a la deriva cual pequeña balsa en mitad del océano, esperando a que una ola de esas se la trague y se la lleve directamente a los recovecos de “Poseidón” [“Neptuno” para los estudiosos de la mitología Romana, o en todo caso “Aquamán” para que hasta el más inútil me entienda] en cualquier momento, o también como segunda posibilidad, de en vez de hundir tu propia balsa haciendo pequeños hoyitos en la base para que poco a poco el agua se filtre y hayas recreado a propósito tu propio mini “Titanic”, hundir a las balsas de los demás las cuales simplemente están para no dejarte “pescar” como quisieras e impedirte navegar tranquilamente [una de dos], está cada vez poniéndose más interesante de a poquitos y provoca una serie de “maquineadas”, “formadas”, “moldeadas” y “estilizadas” ideas dentro de mi mentecita, por  hallar la forma y el método adecuado para llevar la cuestión de literalmente “acabarme yo o pues, acabar con todo” [da igual] de cualquier manera posible y sin escatimar en esfuerzos.

Es decir, uno puede llegar a estar tan perturbado, que simplemente queriendo mantenerse aislado de todo lo que sucede allá afuera, no le basta. El saber que existen tantas cosas, situaciones y excesos que sobrepasarían el entendimiento de cualquier persona común y corriente, [que escandalizarían a tu abuela si se animara a darse un paseo por alguna calle concurrida un domingo a las cuatro de la mañana] que no deberían ni existir porque simple y llanamente son “gustos” o [algo que lo describe mejor] “idioteces” actuales que no merecen ni ser pronunciados pero que por parte de mucha gente [estúpida] se mantienen en vigor, y que por más que a ti, que decidiste aislarte de todo eso [muy inteligente] ya no te afecten, sabes que todavía a muchos otros si lo hace y el hecho de quedarte de brazos cruzados y sólo pensar en uno mismo [el librito que leí en primaria acerca de “Miguel Grau” no me enseñó eso] se torna bastante egoísta y no me dejaría seguir viviendo en paz, por lo tanto podría ayudar un poquito, al menos, ideando una forma de destrucción masiva [si, eso es] para todo y todos aquellos que apoyen ciertas formas de joder y corromper a nuestra trastornada y desubicada sociedad [en sí a mí me molesta, y con eso basta, lo demás es para darle otra justificación]

Pero ¿Qué es lo que me anima? ¿Qué puede ser aquello que aliente mis actividades subversivas contra mi entorno alterado? ¿Qué me lleva a querer ir en contra de lo ya pre establecido? Pues la razón es bastante simple, y creo yo, no necesita de mayor explicación.

Todo sea ya por un poco de “tranquilidad” [que hoy en día, al menos que te subas a un cerro o te vayas a un pueblito bien lejano y construyas tu casa ahí no vas a encontrar], un tantito de “silencio” [que no provenga de mis audífonos, de su voz a través de una llamada por celular, o de un terremoto azotando todo a mí alrededor claro está] y solo por conseguir alejarme sobre todo, de ciertos acontecimientos e informaciones innecesarias de las cuales día tras día termino experimentando sin descanso o enterándome de ellas sin quererlo nunca [algo hace que siempre suceda, no sé que es, tal vez y el entorno] y que simplemente lo único que consiguen es que con cada nuevo perturbador amanecer, yo siga alentando mis crudos afanes por “desaparecerme“, o en su defecto, teniendo un poco más de autoestima, sin otro remedio que [en caso de que falle el plan “A” siempre se tiene al plan “B” bajo la manga] el “desaparecerlo todo”, y así conseguir sobrevivir sólo por un tiempo extra.

[“Desaparecerlo todo” bastante interesante y hasta solo un poco mas llamativo que el desaparecerme yo mismo, diría, sería una manera efectiva [radical, pero al fin y al cabo, efectiva] de evitarme conflictos interpersonales que solo consigan “incomodidad” al exteriorizarlos y todo por sentirme tan perturbado e intentar encontrarle una explicación a tanta “manía por mantenerse lejos de mí” aun sabiendo que solo conseguiré un poco más de su total “indiferencia”. Como sea, en vez de salvarme sólo a mi mismo y que toda esa porquería siga rondando por ahí, sería una buena forma de contribuir en algo. De todas maneras, nada mal no está la idea, tal vez y un poco más adelante, me avoque por bombardearlo todo, todavía no lo he decidido]

Escribiendo de esta manera, me acabo de dar cuenta de algo, que probablemente estuvo fuera de mi comprensión hasta hace unos minutos, y es que en efectiva, me atrevo a decir que:

“Creo que ahora, al fin entendí a mi abuelo”

Cada día, sin nada mejor que hacer, que sentarse en el patio, coger su sombrero, colocarse sus lentes, y tomar el sol sin que absolutamente nadie lo perturbe, es algo que yo consigo envidiar de una manera muy grande, tal vez dirán que pues, es lo único que tiene para hacer y por eso es que se comporta así, pero yo creo que su actitud de desprecio y desgano hacia todo, no va simplemente por ahí.

Creo más bien que se “aburrió” [si, exactamente como yo ahora], se canso de todos los días ver lo mismo al cruzar la puerta de la casa, de escuchar cosas que ni le interesan y que todo allá afuera, este para producir “ruido” y nada más que eso. ¡Qué ancias por volver a cuando era niño! y no existía nada peor que los regaños de su padre que podría molestarlo.

Es por eso que creo, prefirió optar por la opción más sensata, de salvarse él y que se friegue el resto, aunque no dudo que si pudiera hacer algo para componer la situación [su avanzada edad ya no se lo permite] lo haría sin disgusto alguno.

Supongo que esa es la razón del porqué creo, que dentro de la familia, es a el a quien más me parezco, aunque tal vez me esté adelantando mas o menos medio siglo como mínimo, después de todo, el ya surca los noventa y yo todavía ni a los veinte eh podido llegar.

Eso es algo que me intriga, ya que me comporto como él, pero no tengo ni la mitad de su edad ¿Por qué? ¿Porqué es que con quien mejor me entiendo es con mi octogenario abuelo y no con muchos de los corrompidos de mi generación? No lo entiendo aún y supongo que no lo entenderé jamás, pero esto es algo que me ha llevado a pensar, y no sé si alguno de ustedes se sienta así que:

“Tal vez soy uno de esos ancianos gruñones y pesimistas, tristemente atrapado y encerrado bajo llave, en el cuerpo de un joven desbandado, y sin saber aún lo mucho que puede llegar a conseguir si se lo propone con exactitud…”

He ahí una mezcla de dos distintos tipos de comportamiento, que conllevan a generar a alguien que se sienta renegado con la sociedad en la que le tocó vivir.

Y sí, suena bastante raro, pero es la única razón que le encuentro a mi completa falta de animosidad por ser otra parte mas, otra tuerquita, otro clavito [o como diría Daniel F: “Otra gota en la lluvia de ayer”] dentro del “sistema” [si no me entienden, vuelvan a ver la película “Matrix” para que se hagan una idea] que nos rige actualmente.

Me rehuso a pertenecer al común denominador, y ser parte de los problemas que nos molestan a todos, y aunque por mas que tenga en mis manos [y cargando una pequeña bala dentro, guardado celosamente dentro de mi armario] la solución personal a todo lo que me perturba, intentaré hacer algo, tal vez no sea mucho, para generar algún tipo de conciencia sólo en algunos que creo puedan entenderme, con el resto, no creo que pueda hacer mucho, ya que la “ignorancia” y el “haberse dejado influenciar” hace que se lo hayan buscado.

No creo que muchos hayan podido entender esto [lo admito, está medio confuso] pero creo que ahí radica la idea, que solo algunos puedan comprenderlo, y otros pues, tampoco es que necesiten hacerlo, son felices dentro de su estupidez.

De todas formas hay un buen dicho que dice:

“Si no puedes ser parte de la solución, al menos, no seas parte del problema”

[O algo parecido, pero se entiende]

A lo que yo podría corregir escribiendo que:

“Dejar de considerarnos parte del problema desde un principio, lo empeora mas, querámoslo o no estamos de por sí dentro de el… La idea radica en tratar de no seguir siendo iguales al resto, e ir sólo un poquito, en contra de lo pre establecido”

Así de simple, espero que alguien haya podido entender el punto, me basta solo con que uno lo haya hecho, eso es todo…

"Sobre mi hombro llevo lo que pienso... Instaura una pequeña anarquía, altera el orden establecido, y empezará a reinar el caos..."