Archivo mensual: octubre 2013

“Bohemia Ciega”

Yo que he visto más que cualquiera en esta tierra y puedo jactarme de eso, cosas inimaginables, cosas que solo se encuentran en los sueños, cosas prohibidas, cosas sin sentido, cosas de las que me arrepiento, y cosas por las que cualquiera dejaría todo, absolutamente todo, con tal de poder volver a verlas una vez más…

Yo que he viajado por el mundo entero,

desde lo más lejos, hasta lo más cerca,

ciudades, paisajes, valles y desiertos,

templos magníficos y calles vedadas,

mares y ruinas centenarias,

vestigios ocultos y cavernas sin explorar…

Yo que lo recorrí todo,

desde lo más grande, hasta lo más pequeño

que pisé nubes del cielo  y pétalos de una rosa,

que me bañe en una gota de agua y

escuché a un canario cantar desde su nido…

Yo que consolé lágrimas y produje sonrisas,

que escuché todas las canciones,

que compuse todas las melodías,

que conocí a todos los hombres

que compartí con todas las razas,

que bailé al ritmo de toda música,

que lleve mi mensaje a todos los oídos,

y que intenté así también,

que aquello durara para siempre…

Ahora, ahora ya no tengo nada, aquellos días ya pasaron, se fueron volando y desaparecieron así tan rápido como llegaron, se esfumaron tan sorpresivamente que no pude hacer nada, ni el mínimo esfuerzo  para evitarlo.

Recuerdo bien el preciso momento, después de haber conocido el Aleph, y tenido en mis manos el libro de arena. Lo perdí todo aquella mañana, la única que irónicamente no he olvidado. Una mañana común sin nada de extraño en particular, excepto por un único detalle, el que cambiaría mis días para siempre: Digamos que mi nombre es Acevedo, y que he vivido ciego los últimos cuarenta años, más de la mitad de mi vida.

Pues sí, estoy ciego, y no me queda de otra. Ahora ya no es tan duro como lo fue en un principio, claro, uno se acostumbra a una condición como esta, o tal vez solo le llega a dar igual, supongo. Vivir de esta manera, ha hecho que no pueda evitar preguntarme cuánto habrá cambiado el mundo desde que mis ojos ya no son capaces de observarlo. ¿Habrá algo diferente? ¿Las personas serán distintas? ¿Valdría la pena el añorar recuperar mis ojos en este momento, o solo me llevaría una gran decepción? Tal vez y para alguien como yo, que ya lo ha visto todo, los ojos ya no sean tan relevantes.

Como sea, ya estoy bastante viejo y bastante ciego como para andar preguntándome esas cosas. ¿Qué puedo hacer ahora, entonces? Envejecido, debilitado, y esta vida de niebla eterna y formas amarillas que no ha hecho más que enseñarme cosas, pero de la que no me puedo escapar. ¿Habrán sido estos últimos cuarenta años un mero castigo, acaso? ¿O tal vez y un regalo? ¿Quién podría responder por mí?

Solo me queda pensar,

que esta blanca bruma, algún día,

en oscuridad total se transformará,

que muy pronto llegará el día

que así como mi ceguera,

la ansiosa muerte me despertará,

me llevará entre sus brazos,

para nunca más volverme a levantar…

Ya no me queda entonces nada,

que decirme a mí mismo así sin más

que el tiempo solamente voló para mí,

que las cosas y el mundo que recuerdo

no han cambiado en nada

y todo sigue siendo igual

igual de hermoso, igual de triste,

que un verso aun llena las almas,

y que ningún corazón roto,

se ha quedado sin reparar…

Es después de todo esto, después de verlo todo y a la vez no ver nada, en que puedo darme cuenta que solo un impedimento causado por mi condición me pesa más que todo lo demás. Al demonio con todo lo que he visto, hecho y escuchado, tan solo me duele, me duele no tener ojos, para así, poder leer un libro más…

“Ahora soy solamente un lector de palabras escritas, que mis ojos ya no pueden observar…”

Tributo a Jorge Luis Borges [Al menos lo intenté]

[Intento de] Tributo a Jorge Luis Borges