Archivo mensual: julio 2013

“Uno más, o uno menos…”

Esto es raro. [Siempre es raro ¿Por qué todo es tan raro?] Ha pasado tanto tiempo, y todavía puedo llegar a tener presente ciertos recuerdos de aquella infancia que ya se me fue así como vino. Creo que les pasa a todas las personas, con esas ciertas imágenes o fotografías mentales, o mini filmaciones por así decirlo, que aparecen de vez en cuando de vuelta a nuestras cabezas, sobre  algo o  alguna situación pasada que haya conseguido influenciarnos de tal manera, que por su importancia consigan que hasta ahora podamos recordarlas.

Puedo decir que desde hace unos días alguna escena en particular se ha venido presentando con más frecuencia que otras, supongo, y por encima de cualquier otra que pudiera presentárseme, es específicamente una que me llama bastante la atención. Me recuerdo a mí mismo, tal vez hace unos diez años, no puedo estar seguro; contento, alegre festejando aquel día “especial” que todo niño espera con ansias durante muchos meses, rodeado de mi familia o de muchas personas especiales, y es lo que, mucho tiempo después, hace que me dé cuenta que para mí, festejar un “año más” de existencia siempre fue como lo hacen todos, sintiéndome el rey del mundo o que todo era mío durante todo un día entero en el que solo tenía que pedirlo para conseguirlo.

 Todo eso me hace creer cada vez más que si bien es cierto la gente no cambia, las situaciones, opiniones, pensamientos momentos o lo que sea [creo que me dejo entender] si pueden variar radicalmente y jamás volver a ser lo que fueron antes.

Han pasado otros diez años exactamente, y ya no puedo entender el sentido que yo mismo le encontraba al “festejar” y “conmemorar” aquel día en que se supone ví la luz, pasando a convertirse en uno de los días más detestables de todos en el que solo puedo darme cuenta de que uno anda rodeado de hipocresía y sobre todo, de mucho tiempo perdido.

¿Que por qué no me gusta mi “cumpleaños”? en primera instancia, y antes de intentar responder una pregunta tan tonta, debo aclarar que para empezar, ni siquiera estoy de acuerdo con el término de “cumpleaños” así que desde ahí ya andamos bastante mal.

Pues sí, ya que analizando y partiendo en dos a la palabra “cumpleaños” obtenemos que deriva de “cumplir” y “años” [si, si, hasta un niño de 3 años puede darse cuenta de eso] así que por lo tanto, esa palabra generaría como consecuencia que al “cumplir años” un año más esté siendo aumentado a nuestra existencia, y es desde precisamente ese punto de “aumentar” años vividos, en el que mi relación con esa fecha, va últimamente de mal en peor. [Tan difícil de entender no es]

¿Pero qué problema con todo esto? Pues resulta que al creer que simplemente nos sumamos un año más, puede darnos a la idea que estos a su vez, en el transcurso del tiempo, puedan seguir acumulándose uno tras otro inconteniblemente y que seguirán así por el resto de la eternidad. [la vida eterna, ¿Dije? ¿Quién de ustedes  quiere vivir cien años? ¿Todos, verdad? Es una lástima] Y es así, dejémonos de rodeos, ya que cuando menos nos lo esperamos, esta vida que da  tantas vueltas convirtiendo nuestra respiración en un círculo vicioso de pronto ¡Pum! nos da el mayor golpe de nuestros días, quedamos totalmente noqueados  y nos damos cuenta que después de todo, no teníamos la vida comprada y que desde un inicio, conocer a nuestros biznietos era ya soñar en grande [últimamente podríamos mencionar que sólo los suertudos  llegan a conocer a sus nietos, pero hablar de poder cargar a tu bisnieto, pues eso ya es casi una locura]

Es por eso que, en vez de ir añadiéndole años  a nuestra vida, creyendo que seguirá así por mucho tiempo más; prefiero pensar que cada año que pasa, es simplemente un año menos. ¿Algo duro de pensar y hasta repudiable para aquellos totalmente positivos y con una sonrisa clavada en el rostro hasta cuando deberían entregar una lágrima, no? pero pues sí, para mí, cada año que vivo, es simplemente uno menos, un año que ya viví, un año que ya paso, un año del que deberé determinar si aproveché verdaderamente o lo tiré a la basura, porque quiéranlo o no, esta vida es demasiado corta, sabemos que la mayoría de las personas que lean esto no vamos a vivir por encima de unos 75 o máximo unos 80 años con suerte, así que entonces sabiendo que el tiempo se nos acaba, ¿Por qué perderlo creyendo que podremos vivir para siempre? ¿Por qué malgastarlo pensando que todavía hay suficiente tiempo para hacer luego lo que podríamos estar haciendo en este mismo instante? ¿Por qué no podemos darnos cuenta de eso? ¿Por qué?

No sé ustedes, pero yo me quedo desde ahora con mi “incumpleaños” palabra que al partirla genera otras dos, como son “incumplir” y “años” que dan a entender que en vez de sumar, simplemente, ahora me he dado cuenta que un nuevo año, se le ha restado a la cantidad de años que aún me quedan por vivir. [Eso también es bastante sencillo de entender]

“No te deseo el mal, pero ojalá consigas respirar eternamente…”

Pero no solamente desde el título que se le brinda popularmente a este día, las cosas van bastante mal, sino que desde que amanece las situaciones desagradables comienzan a darse.

Este debería ser nombrado como el “día mundial del caradurismo” [si existe esa palabra] o el “día de la mayor hipocresía” creo que esos nombres le caerían más a pelo, por así decirlo. Primero todo el mundo se acuerda de ti, personas a las que no has visto en años, a las que solamente tratas de simples “hola” con las que nunca has compartido tiempo importante, a las que jamás consideraste ni siquiera como tus amistades,  o hasta las que llegan a odiarte irreversiblemente [Pero claro, ellos no saben que tú sabes que te odian], y es cuando de pronto todo el mundo quiere desearte el mejor cumpleaños de todos, que la pases excelente, pero ¡Claro! ¡Que no te olvides de avisarles para el respectivo festejo! ¡Qué interesante! ¿No les parece? El resto del año ni tu ni esa persona se acuerda de la existencia del otro, y de repente siempre te han tenido presente, así que será el motivo para festejar un año más en la vida de tu mejor amigo.

Pero no digo que todos los saludos sean de esta manera, y creo que ésta es incluso la parte más agradable y positiva [de lo poco agradable y positivo] de este día. Y es por supuesto, saber que existe un pequeño grupo de personas, que sabes con seguridad y con certeza, que efectivamente se acordaron hace días de la fecha de tu “cumpleaños”; con las que has compartido los más grandes momentos de tu vida, y los que te consideran verdaderamente alguien importante y fundamental. Para ellos, debería recaer nuestra eterna gratitud, y nuestros intentos por conservarlos durante la mayoría del tiempo que nos quede todavía, mucho más de que personalmente, deteste ese día solo un poco menos que los Lunes por la mañana.

Creo que a pesar de todo, a nadie debería gustarle el día en que nació, al menos esa es mi opinión, no culpo a la gente que si le encante festejar su gran día hasta las últimas consecuencias, pero me parece que solamente contribuye con la idiotez ajena, que por supuesto, sale la mayoría de veces, enteramente de su propia billetera…

¿Que por qué no me gusta mi “cumpleaños”? Pues, no tengo ni la menor idea…

“Un año más, un año menos ¿Qué más da?

Soborna con intereses al verdugo,

Aún te quedan muchos por soportar…”

¿Importa en verdad?

¿Importa en verdad?

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