Archivo mensual: abril 2013

“Acerca de algo, más positivo…”

Esto es bastante raro, si, raro en el sentido de que estoy experimentando una sensación que no creí posible que pudiese suceder para conmigo, claro está, si nos referimos a “imposible” de que una persona como quien les escribe esto llegara a sentir este algo tan particular, aún así sabiendo, que algún tiempo atrás, sentirme así era algo cotidiano, y que poco a poco fue desapareciendo en mí…

¿No han entendido una sola palabra de lo que escribí? pues sí, ya lo sé, tampoco yo lo entiendo muy bien, así que para dejarme de cosas, digamos que  tengo que decir que particularmente hoy, después de todo y para mi gran sorpresa… Ha sido un buen día.

Un buen día en el sentido más tonto [tal vez] que pudiesen esperarse, ya que hoy estuvo formado por una serie de pequeñas situaciones satisfactorias suscitadas oportunamente, en el momento justo y una tras otra, tras otra vez… como nunca antes, así que siendo de esta manera, estoy bastante animado en escribir algo completamente distinto, algo que exprese aunque no completamente el momento por el que estoy pasando y que saque una pequeña sonrisa a alguien más aparte de mí.

Todos ustedes pueden decir que con mucha recurrencia, ciertos días, son mucho mejores que otros tantos, no sé con qué frecuencia ni porqué clase de circunstancias, pero les ha sucedido, ¿No es así?

En fin, yo no puedo saber con exactitud qué es lo que convierte a un día común y como cualquier otro, en  ese tan esperado “buen día” para la mayoría de personas, e incluso para mí mismo, que es un tema sobre el que desconozco mayormente.

Pero entonces llegamos hasta la siguiente pregunta: Si es que no sé qué es lo que hace de un día cualquiera, un “buen día”, ¿Cómo puedo saber que hoy es un “buen día” para mí?

Para empezar, la respuesta es bastante sencilla, y es que en vista de todo lo que he conseguido ver y experimentar de las vidas de otras personas, comparadas con la mía, he podido llegar a la conclusión, que todos y cada uno, estaban tres veces más contentos de que el sol saliese por una mañana más, a comparación de mí, que solo quería que se regrese por donde salió, para así poder continuar conversando con la muchas veces inexistente en el cielo de esta ciudad, Luna.

Pero ¿Qué de especial le veían tantas personas a poder respirar tranquilamente un día más y saber que después de todo, aún estaban vivos? Jamás lo había entendido, claro, hasta hoy, y fue específicamente hoy, que me di cuenta, que tal vez si, debía de estar agradecido por volver a ver salir el sol, por volver a abrir los ojos y por saber que todavía hay un mañana, y que los buenos días [si, para variar] después de todo sí existían.

¿En qué consistió mi buen día? nada de otro mundo [de otro mundo distinto al mío, claro] ya que en primer lugar, pude dormir bastante [siempre duermo mucho, pero hoy sentía que dormir bastante era un regalo solo para los suertudos],  me di una ducha con agua tibia y dejé que el agua callera sobre mi cabeza como deseando nunca salir de allí. Tomé café oscuro, con poca azúcar al desayuno y leí otro capítulo de un interesante libro que por razones inexplicables, todavía no consigo finalizar. Salí a perderme por las calles, fui víctima del tráfico, del calor y del sonido ensordecedor de esta ciudad,  me tome un par de cervezas en el bar “Cordano”, pasé por la casa de la literatura, brindé con champagne y con personas completamente desconocidas, comí un par de chocolates, vi un documental sobre Julio Ramón Ribeyro e inmediatamente solo tenía ganas para hacer una sola cosa… Fumar, por supuesto [para variar]

“Costumbre de tirar mis colillas por el balcón, en plena Place Falguière, cuando estoy apoyado en la baranda y no hay nadie en la vereda. Por eso me irrita ver a alguien parado allí cuando voy a cumplir este gesto. << ¿Qué diablos hace ese tipo metido en mi cenicero?>>, me pregunto…” -161- #Prosas Apátridas – Julio Ramón Ribeyro

Inmediatamente después, llegado a mi habitación, conecté los parlantes, puse buena música y empecé a escribir esto, no sé porque, no sé cómo y no sé para que simplemente creyendo que algún sentido tendría y que tenía, por supuesto que contar, que tuve un “buen día” al menos alguna vez.

¿Bastante bueno mi día, eh? ¿Seguros que no les hice perder su tiempo? [Sé que debí advertirles a todos los que puedan llegar a leer esto que son totalmente responsables de lo que encuentren o de lo que no encuentren en uno de mis posts, pero consideré que solo esta vez, no debía hacerlo]

Sé que esto no tiene nada que ver con algo interesante, es más, nada de nuevo debe existir aquí, pero claro, ¿Qué es un buen día para ustedes? ¿En que consiste la sonrisa de hoy y la razón de que no haya existido ayer? Yo, pues,  creo que acabo de darme cuenta, tal vez, que un buen día para mí, como lo fue hoy, es igual a un día cualquiera, un día de cotidianidad  de todas las personas a mi alrededor, e incluidos todos aquellos que estén leyendo esto justo ahora.  Supongo que tenía que cumplir con una promesa, escribiendo sobre esto, [si se le puede decir así] promesa que no entiendo ni hasta ahora, la que le hice hace ya bastante a alguien quien me pedía producir algo más animado, y que espero, también haya llegado a leer hasta aquí…

En fin, no sé si volveré a sentirme de esta manera, con la sensación ésta que aún no consigo explicar, así que claro, siendo este no un día cualquiera tengo que detenerme aquí, [si, tan rápido] e irme a encontrar y a realizar todas esas cosas tan comunes, que para mí, hicieron de este día diferenteAprovechemos, tal vez y mañana, ya no sea más “un buen día”

“El poeta muerto y solitario, al oído le ha susurrado…”

"Nada, nada de nada que explique este momento, bueno..."

“Nada, nada de nada que explique este momento, bueno…”