Archivo mensual: febrero 2012

“Empezar con el final, sin dar marcha atrás…”

Creo que ha llegado el momento, de empezar de una vez por todas, a terminar conmigo mismo…

Y sí, cuando hablo de “empezar” me refiero a que es momento de dar uno de los pasos mas grandes, que desde hace buen tiempo tengo planificado, ya que implica una de las partes de mayor importancia, para que yo pueda cumplir mi cometido muchas veces hasta criticado por mi mismo en algunos momentos de lucidez, y es por supuesto, el de asesinarme y quitarme la vida bajo mis propios métodos, el día y la hora en el que deba hacerlo y en el momento preciso, sin ninguna clase de interferencia o cualquier cosa que pueda impedirme hacerlo en un futuro tal vez ya no tan lejano, ya que estoy seguro que eso, el que no pudiese conseguirlo como deseo, sería completamente terrible, y no puedo permitirme que suceda.

Así que siendo de ese modo, dicen que es mejor llegar mucho antes, que simplemente justo a tiempo, y es por eso que debo poner en marcha, este punto tan crucial con todavía demasiada anticipación, para asegurarme así, que me estoy comenzando a quitar mucho peso de encima mientras todavía no ha empeorado tanto, ni habiéndose hecho aún mas difícil…

Pero bueno, ¿Qué es lo que se supone que estoy intentando definir en esta mi nueva “aburrida explicación sobre algo sin interés”? Tal vez sea que todavía se me hace bastante difícil asumirlo, que pueda ser que por mas seguro que me encuentre de hacerlo, durante algunos momentos la duda me carcoma y comience a preguntarme si es lo correcto o no, o que cuando ya tengo la decisión tomada y este completamente convencido de que es algo que deba hacer, el recuerdo de tanto y tanta gente se acople y tome total posesión de mi cabeza, que por un momento piense si ¿No podría esperar un poco más acaso?¿Es verdaderamente necesario empezar justo en este momento? Pero no, regresando un poco a la realidad y volviendo a ponerme bien en frente los motivos por los cuales debo empezar haciendo esto de una buena vez por todas antes de perder más tiempo, me realizo nuevamente y vuelvo a meterme en la cabeza que…

“Es hora de irse de aquí, hacia un lugar donde no pueda aferrarme ni aferrárseme nada, donde todo me sea completamente nuevo, y solo por buscar algo distinto, por querer olvidarme de tanto, y donde no me vería impedido, de cumplir con mi cometido…”

Sera mejor así…

Y es que no puedo negarlo o intentarlo aplazar por mucho tiempo, y más cuando tengo la oportunidad que no creo se me vuelva a presentar nunca más, y pues, debo aprovecharla, no importa cuanto pueda llegar a incomodarme hasta ahora, sería un completo imbécil [mas de lo que ya soy claro] sino lo hiciera, si no tomara al caballo por las riendas o pise de una vez por todas el acelerador hacia lo que se supone que tengo que hacer.

Este punto, el de “largarse” cumple el papel de una de las partes de más importancia en mi plan a futuro, a pesar de que tenga que sacrificar bastante, porque claro, todo esto implica, irme de aquí, de mi lugar tan añorado, pero a la vez en el que tantas perturbaciones eh encontrado, sin mirar atrás, dejando todo a lo que pueda seguir aferrándome, dejando a todas las personas que eh podido conocer, estimar, querer o hasta  odiar en algún momento, olvidándome de tanto, de quienes puedan extrañarme, de a quienes voy a extrañar, de todo lo que echaré de menos con mi partida, para cambiarlo por un panorama distante, desconocido, y sabiendo muy poco de lo que me va a deparar en ese nuevo camino que debo, y estoy a punto de tomar.

Suena bastante tonto, lo sé, y hasta incomprensible para muchos, supongo, pero esa es la idea, no quiero que estén de acuerdo o que siquiera comprendan la cuarta parte de los motivos por los que eh tomado esta decisión, porque de todas formas tampoco creo que alguien pueda entenderlo con exactitud, al menos que exista algún otro loco, que así como yo, actué instintivamente y sepa que sin uno cerca, todo estará mucho mejor, tanto para uno mismo, como para todo y todos, en el lugar ha alejarse práctica y definitivamente…

“No existiría algo que me aferre a esta vida, si no tuviera sobre los hombros, aún tanto por hacer. Pero para eso, primero, tengo que cumplir ciertos requisitos… Créanme, si no fuera por ese pequeño detalle, hace mucho tiempo ya, que hubiera decidido acabar conmigo mismo…”

No creo que cambie mucho, el hecho de que ya no me encuentre yo, de hecho, sería más sencillo decir que no creo que alguien pueda echarme de menos, o que mi ausencia provocara algo más que indiferencia. Después de todo, no creo haber querido hacer algo para que alguien aquí, me recuerde y de algún modo, pueda sentirse afectado por mi partida, ya que un poco obviando a mi familia [de los que puedo decir que tal vez serán los que más pudiesen sentir que estoy alejado, pero solo al principio y después volverá todo a la normalidad, de no necesitar nada de mi] no creo tener aquí a alguien o algo, como para que me vea obligado a dar el brazo a torcer y arrepentirme de lo que estoy haciendo, tal vez solo que lo vuelva a pensar y meditar un par de veces más, pero creo que al final de todo, nadie me necesita en demasía, al igual que yo tampoco hacia “nadie”

En fin, por esa parte me siento un poco mas tranquilo, ya que la ausencia de extrañeza me lo hará todo más fácil, me evitara que en un futuro, tal vez, el haberme aferrado a alguien o algo más de lo debido [aparte de a mi “revolver”, mi “perro”, y por supuesto “ella” (aunque ya no este tan seguro) como únicos entes posibles para echar de menos y sin cabida a alguien más] complique toda la situación, y pueda arrepentirme yo mismo, de lo que sé perfectamente que debo hacer, el apuntarme con mi revolver a la cien, justo cuando mi perro esté cerca a mí, y habiendo dejado expresamente escrito que todo lo mío [por mas de lo poco que sea] vaya a parar solo a manos de “esa única persona”… y presionar el gatillo por primera, y última vez, después de eso, no habrá problema alguno, la complicación esta en los momentos previos a dicho acto, que deben ser particularmente “apartados” sin que nadie más excepto los ya previstos, consiga enterarse… Ya después estará todo hecho, y no importará lo que pase con mi cuerpo, para ese momento tan necesario…

¿Cruel? ¿Estúpido? ¿Pretencioso? ¿Poco cuerdo? Llámenlo como quieran, no es de mi incumbencia.

¿Qué no sé lo que escribo? ¿Que cambiaré de opinión? ¿Qué me arrepentiré mucho antes de siquiera agenciarme de un revolver? No lo creo, ya tome la decisión y precisamente, me encargaré de ello, de la forma que sea…

Para mí, irremediablemente ah empezado, mi crudo, triste pero conveniente final… Supongo que deberé tomarme un tiempo, para despedirme de “todo” y “tanto”… Ya son solo simples formalidades…

“Queriendo volar, a toda costa,

Intentando batir, mis todavía,

Inexistentes alas…

¿Estará ya próximo el día,

para marcharse de aquí?”

“Marcharse irremediablemente de aquí… Sin volver a dar ni si quiera, un vistazo más hacia atrás…”


“Tan difícil, como tener que convivir contigo mismo…”

Hace ya bastante tiempo atrás, tengo que decir, mucho antes de volverme un completo “loco” como me dicen y como comienzo a creérmelo cada vez mas ahora, cuando aún mi ahora “perturbada” y “complicada” mentecita, pues, no lo era [y ni se le parecía] cuando mantenía aquellas ya viejas costumbres y creencias arraigadas muy fuerte a mi a causa de “no sé muy bien qué exactamente”, como la de intentar despertar con una sonrisa cada mañana, como seguir persiguiendo lo que te propongas con todas tus fuerzas por mas que llegue un punto en que ya no tiene caso seguir, ya que son todas esas con las que fui formado y sacramentado sin ser consultado por mi familia desde que abrí los ojos y desde que consigo acordarme, persignándome y dedicándome a Dios a cada momento y por todo, cuando cada Domingo sin falta me permitía aún asistir animosamente a la Iglesia, a sentarme solo un momento en alguna de las bancas junto a la familia, a arrodillarme cada cinco minutos solo por mera imitación hacia los demás y sin saber muy bien porqué y teniendo que escuchar hasta el cansancio [si para ese momento no estaba dormido ya] las palabras de “reflexión” de el curita de turno cuyo trabajo es precisamente dedicarse a eso, a hablarle a la gente y a incitarla a hacer y ha seguir haciendo cosas que ni el mismo ha hecho, ya que sea lo que sea “el de arriba” y su gracias siempre los ayudará y acompañará y todo eso de lo que ahora ya no puedo estar tan seguro, y todo a manera de intentar “valorar” estas costumbres, en la época en la que al único que le adjudicaba todo lo bueno y lo malo que me pasaba, cuando a quien le rezaba fervorosamente en cada situación por un poco de ayuda en los momentos difíciles era a “Dios” creyendo que él es absolutamente el gestor y propulsor de todo lo que nos pasa… pensaba ciegamente sin saberlo [ y no digo que no crea en “Dios” y que a veces no regrese a pedirle cierta ayuda en algunos momentos como lo hacía antes claro está, si no que en el transcurso de estos años, eh podido darme cuenta y llegar a la conclusión, que simplemente no creo que él sea el que lo haga todo por todos y cada uno, si no más bien solo lo “necesario” y no es que debamos ocuparlo por pequeñeces, ya que creo que tiene mejores cosas y mejores personas en las que preocuparse] en exactamente una frasecita, que por supuesto, y no me acuerdo muy bien donde, escuché por ahí [algo tan profundo, no podría habérseme ocurrido a mí de todas formas] y que es específicamente [para variar] la que me anda rondando y persiguiendo hasta el cansancio insistiendo en que yo le encuentre una explicación o interpretación adecuada y razonable, ya que al menos para mí, se ha hecho tan perfecta, que si no la hubiera dicho ya alguien más, probablemente yo ya hubiera escrito algo parecido, pero jamás con las mismas palabras tan a pelo ni conseguir hacer que trascienda tanto en alguien, como hasta para quitarle el sueño, y la poca cordura que aún le quedaba [¿O será que soy el único idiota que no consigue pegar un ojo cuando algo se le clava repentinamente en la cabeza? En estos días, ya no me sorprendería]…

“Yo, confiadamente solía creer, que Dios tenía siempre la cantidad exacta y justa de mala suerte para todos y cada uno de nosotros, colocada en nuestras tazas de café cada mañana… Pero ya no puedo estar tan seguro, al menos conmigo, se ha salido de control. Yo recibo el doble de ración, la de alguien más, no se de quién, y a pesar de eso, aún no le parezco lo suficientemente satisfecho…”

Tiene demasiado sentido ¿No creen? Después de todo, si continuamos con la idea de que “Dios es el único, el gestor de todo, y a él le debemos todo lo que nos sucede” esta también correcto decir que todo lo malo que nos aqueja, es tan bien por su entera y propia voluntad, ¿No les parece?

Yo más bien creo, que si bien es cierto [y volviendo a hablar con la “parte católica” que aún mantengo a pesar de todo] si Dios es el que lo decide todo, y lo genera el camino que nos depara, no creo que pueda tener el suficiente tiempo para preocuparse acerca de lo “malo” que puede sucedernos ¿No creen? Sería como decir que tu propio padre te castigue sin ningún motivo solo por simple gusto y nada mas, eso, al menos para mi, no tiene lógica alguna…

Pero volviendo a hablar seriamente [porqué bastante católico, ya no creo ser] puedo decir que la razón fundamental de todo, esta precisamente en ti y en nadie más. Ya explique la causa de todos tus problemas anteriormente, así que esta vez, me dedicare a hablar de lo que puede traer consigo, las consecuencias de precisamente lo que te pasa diariamente, justamente por eso, por tener tan mala suerte, y tener que cargar con el peso de ti mismo…

“Cargar con el peso de ser tú”, con el peso de ser quien eres, lo que trae consigo, siendo algo que jamás vas a conseguir quitarte de encima. No es simplemente que sea algo de lo que puedas librarte fácilmente, no es que puedas decidir arrancártelo, decir que ya no quieres ser tu mismo y simplemente “cambiar” como si nada y ya, puedes tal vez, aparentar ser alguien más, actuar de una manera distinta, cambiar tus gustos, ir en contra de quien creías ser… pero al fin y al cabo, después de todo, siempre eres tú y nadie mas, vistas como vistas, actúes como actúes, hables como hables… que se te meta en la cabeza, eso es algo que jamás vas a poder cambiar.

Siguiendo esa lógica, puedo alcanzar a decir, que unos nacen, probablemente y muchas veces, con la suerte del otro, y este otro se queda carente de la suerte que se supone le correspondía por derecho, pero que por razones inexplicables, le fue arrebatada y entregada a alguien más sin ningún motivo o razón que este otro pudiese encontrarle.

Para resumir un poquito, y hacerlo mas entendible de alguna manera, nos preguntaremos entonces: ¿Será que simplemente, no le caes bien a “Dios”? ¿Será que, cuando nada parece salirte bien, cuando deseas algo y al final no lo consigues, cuando no te puedes controlar, cuando te golpean la cara repetitivamente, cuando no sabes de donde puede haber salido tanta mala suerte, cuando se muere un ser querido, cuando la persona a quien amas no se fija en ti, cuando la Luna ni se asoma en el cielo, cuando el Sol no parece brillar para ti y sólo para los demás… ¿Es simplemente cuestión de decir que “Dios sabe lo que hace” y que siga haciéndose su voluntad? No creo que todo esto vaya por ese sentido, Dios no puede ser el gestor de todo lo malo, tiene que existir algo más que haya provocado que el hecho de ser tú, para ti mismo, sea todo un problema con el que irónicamente, tienes que convivir.

“Para mí, de por sí, ya se me ha hecho bastante difícil, el tener que lidiar conmigo mismo…”

Sonará bastante repetitivo, pero es así, la peor parte de todo, es tener que lidiar contigo mismo, sabiendo que tu eres la fuente de todos tus problemas y las de nadie más, tener que sobrellevar el hecho de tener que cargarte a ti mismo, sabiendo que probablemente, alguien pese mucho menos, y todo le sea bastante mas fácil. Y es así, existen injusticias, cada golpe en la vida, cada tropiezo, cada herida, pero al fin y al cabo, son sólo a causa de ser quien eres, y eso no te lo vas a poder quitar jamás…

Desde muy niño me enseñaron a enfrentar los problemas, a darle cara a todo lo que a uno pueda sucederle, siempre lo he hecho, no puedo negarlo, pero todo esto ya ha comenzado a salirse de control, y hay cosas para con lo que ni el más fuerte puede estar preparado, así lo quiera.

Al final de todo ¿Existirá alguna forma de revertir todo lo que te pasa, por el simple hecho de ser tú? ¿Existirá algún modo de cambiar tus estrellas que de por si alineadas en el sentido que te perjudica ya están, y empezar a hacer que las cosas te salgan de una manera mas positiva? ¿Podrá ser posible hacerle frente a tanta adversidad y salir adelante? Supongo que si, tiene que haber algún modo, así que se deberé seguir intentando corregir esto que anda mal en mi. Al menos ya empecé, parando de dejarle todo a la gracia de Dios y empezar a actuar por mi mismo, tal vez esa sea la única forma de seguir llevándote contigo, o de reducir al menos aunque sea un poco la carga y haciendo que sea ya no tan pesada, si no mas bien “arrastrable”, es un progreso, creo yo.

Mientras tanto, ¿A alguien se le ocurre, alguna buena idea?… Lo supuse, cada quien con sus propios problemas ¿No es así? Si piensan en algo, avísenme, tengo todo el tiempo del mundo, y una cuesta más empinada que la anterior, todavía por subir…

“Hay golpes en la vida, ¡Tan fuertes! ¡Yo no sé!”

#Vallejo

"Hoy comienzo de nuevo, cuando regrese, seré mejor..." ¬¬


“Así como sentir, que no se siente nada…”

“¿Qué se sentiría, no sentir?”

Sí, ya lo sé… es otra de mis ya típicas y bastante absurdas preguntas sin ningún sentido de por medio a las que sin poder encontrarle alguna explicación coherente, me tengo completamente ya acostumbrado.

Pero como entenderán, cuando se me mete alguna nueva estupidez dentro de la cabeza, no me la saca nadie, así que siendo de ese modo pues… Lo he estado pensando bastante últimamente, de hecho, no solo tan últimamente, sino, desde hace buen tiempo ya. [Solo que no me había dado por enterado, y no me di cuenta de que lo tenia estacado al cráneo, sino hasta hace un par de días]

“¿Sentir, que no se puede sentir? ¡Por favor! ¿Qué clase de pregunta es esa?”

Y si, ni yo mismo puedo encontrarle un sentido razonable, a algo que tiene tanta sensatez y coherencia como un drogadicto en sus momentos de “lucidez” claro está, y que de alguna forma, su falta de compatibilidad con la realidad en el momento oportuno y el estado “aislado” por así decirlo, en el que se encuentra, lo hacen “filosofar” de tal manera, que a nadie mas que a alguien en sus mismas condiciones, [exceptúenme a mi, yo no creo necesitar de esas cosas] se le podría ocurrir.

Puede parecer bastante tonto, [de hecho no solo lo parece] pero tan solo déjenme intentar esclarecerme para mi mismo otra de esas dudas, con las que constantemente me veo obligado a lidiar, de la única y mejor manera que puede ocurrírseme… Así que siendo de este modo, tengo que decirles que si en verdad no desean leer las patrañas que colocare a continuación, [vuelvo a repetir, sería lo mas recomendable, así no perderían su valioso tiempo]  porque es lo único que tengo y nada mejor para comentarles el día de hoy, pues simplemente, no lo hagan y ya, porque pues, de todas maneras no puedo obligarles a hacer algo que no quieran… Tienen la decisión de continuar o no darle importancia a esto cuando quieran… son libres en todo sentido [después de todo, vivimos en un país libre, ¿No es así?]

Nadie [y cuando digo “nadie” me refiero específicamente a “nadie”] puede ser culpable de absolutamente todo lo malo [o bueno] que pueda pasarle durante todos y cada uno de los días con los que está obligado a lidiar. Alguna vez me dijeron, o escuche por ahí, ya da igual que:

“Tú mismo eres el que genera tus propios problemas, tú y solo tú…”

Y pues, no lo dudo, no es algo que podría colocar en tema de juicio porque, bastante de razón tiene esta frasecita que alguien acuñó a hace bastante tiempo probablemente, ya que de hecho, sonará repetitivo pero, solamente uno mismo, es el que termina pagando el precio de sus actos, ¿No es así?

Pero claro, ¿A dónde quiero llegar recalcando, afirmando y repitiendo una y otra vez algo que ya es bastante obvio para todos y cada uno de nosotros? ¿Qué caso tendría? ¿Alguno?

Pues aparentemente sentido común, ni yo mismo puedo encontrarle [y eso que suelo darle vuelta tras vuelta a algo hasta intentar encontrarle una explicación coherente, o que al menos me deje un poco tranquilo] pero nuevamente, todo se basa desde la forma y la perspectiva en la que lo veamos y analicemos, ya que por más claro que sea algo, siempre se puede encontrar un pequeño enredo al asunto, y por mas que no tenga mucha importancia, hasta alguna casi minúscula y diminuta, excepción a cualquier regla ya pre establecida, generalmente por la sociedad y la opinión popular a la que la mayoría de situaciones, están sometidas en estos días.

Cada uno debe pagar los problemas ganados que sus propios actos generan como consecuencia, ya sea tanto para bien, como para mal y en inverso sentido… Solamente, [y aquí llega la pequeñísima contradicción] que llega un punto, en que ya no puedes saber, si es que en verdad hiciste algo tan malo y repulsivo, para que te merezcas estar pagándolo de tal manera, como si hubieras cometido las mayores aberraciones de tu vida, ¿Acaso será para “tanto”?…

A veces terminamos siendo castigados, tal vez si por algo que hicimos y el reproche bien merecido lo tenemos, pero aun así, aquel castigo tiene una magnitud demasiado mas extensa y trágica, para lo que se supone que hiciste. En pocas palabras, no te están dando el precio justo, te están estafando olímpicamente cual ciego en supermercado, y es de esa forma que las consecuencias de tus actos son tres veces peores, a la magnitud de lo que pudiste llegar a cometer anteriormente y no se le puede encontrar ninguna clase de proporción, o justicia alguna.

Dicen que la vida no es justa, [eso me dice mi madre cada vez que puede] lo sabemos todos, que no muchas veces obtienes el reconocimiento o el desprecio que merecieras de acuerdo a tu propio esfuerzo, pero particularmente creo yo, que muchas veces tal disconformidad, llega a niveles muy superiores y totalmente disparejos hasta tal punto de ya no saber si solo se trata de mala suerte, o que de por si, “algo” [que no puedes saber exactamente que es] tiene mucho más en contra tuya, de lo consigues llegar a enterarte…

“Una persona como yo, no puede ser gestora de absolutamente toda su “buena suerte” la cual lo agobia sin tregua alguna… ¿Si es culpable de gran parte? pues sí, lo es, pero en definitiva, no de toda…”

¿A dónde quiero llegar con esto? Pues bien, será que nací con alguna clase de síndrome de “renegado social”, que irremediablemente “Dios” [usando un poquito mi mitad católica] me estornudó y me dejó regado así en alguna parte, ya que creo que siempre y aunque no lo parezca, de alguna forma  termino también, no solo pagando mis propios errores, sino también haciéndome cargo de alguna forma, de los “pecados” de la gente que me rodea y que muchas veces incluso, ni si quiera eh llegado a conocer tampoco.

¿Nunca se han sentido así? ¿Que siempre terminan perjudicados por algo que tal vez ni siquiera cometieron, y que muchas veces, las personas que de verdad merecieran tener, al menos solo la mitad de todos tus problemas, jamás parecen sufrir nada, y se encuentran de lo mas contentos caminando por las calles, haciendo todo lo que les parece, perjudicando a quienes se les apetezca, haciendo sentir probablemente demasiado mal a alguien y pues… nada ni nada parece afectarlos, ni hacerlos pagar para que recapaciten, al menos solo un poco, solo una vez en la vida?

Pero como sea, toda esta situación no nos afectaría, si tan solo pudiéramos ser capaces, de conseguir algo que probablemente a muchos, les arreglaría la vida totalmente y les permitiría vivir tan despreocupadamente de la manera que quisieran, después de todo, la razón fundamental del porque tenemos que sufrir y vernos perjudicados al pagar por lo que hacemos [ya sea bueno o malo] radica en tener que “sentir” todas las consecuencias.

Imaginen por un momento, que no pueden sentir nada… pasando desde sentimientos imaginables como amor, odio, felicidad, tristeza, hasta sentimientos físicos como dolor o cosquillas… ¿Acaso la vida no se te haría bastante mas fácil? ¿No tendrías menos problemas?

Lo sé, sé lo que están pensando que “¿Cómo podría uno vivir sin sentimientos? ¿Acaso querríamos evitar la sensación que a uno le produce el hecho de que “ella” te sonría? O el sentimiento casi tan perfecto de enamorarse? ¿De tener cosquillas? ¿Sería posible que viviéramos evitando cualquier clase de emociones?”… Nuevamente tienen mucha razón, sería casi imposible vivir sin sentimientos, los cuales muchos de ellos nos hacen sentir también, pero yo les digo otra cosa:

“¿Acaso uno podría llegar a amar, lo que no conoce?”

Tan simple como eso, si nunca hubiéramos experimentado, si no conociéramos lo que es tener todos esos sentimientos, y lo bien que nos sentimos con ellos, créanme que esta pequeña discusión estaría de más, y siendo así, aparte de no tener sentimientos… nos ahorraríamos demasiados problemas de por medio, y les aseguro que por ese sentido, si me apoyan en esto que intento explicarles.

“¿Cómo se sentiría por un momento… sentir que no se puede sentir, absolutamente nada?”

He aquí la respuesta a todos los problemas habidos y por haber… suena bastante contradictoria, pero créanme, serían mucho más felices, sin sentimiento alguno, sea el que sea, que los atormente sin descanso…

Ya me voy, podría continuar, pero empecé a “sentir” aburrimiento hacia todo esto…

“Sentir, que no se siente nada… sentimiento prácticamente inalcanzable…”


“Al igual que la vida, tan extensa como un cigarrillo…”

A la velocidad en la que se consume un cigarrillo… alojado inerte entre tus dedos mientras el viento se lleva la niebla que brota desde su punta, observando detenidamente como ceniza tras ceniza acaba irremediablemente tirada por los suelos, destruyéndose, calcinándose, desapareciendo poco a poco. ¿Será que esa es la forma más correcta [o tonta], de comparar la propia vida?

Imagina por un momento y ponte a pensar, que un amanecer cualquiera, sea una pitada más que puedas darle al cigarrillo que conseguiste, así como el inicio de todo y el empezar del placer, y que un anochecer, así tan simple como llega, cuando te das cuenta que un día se acaba, y está a punto de empezar otro, es igual a cada vez que la ceniza se desmorona irremediablemente después de quemarse, de arder entre el calor y deshacerse para no volver a juntarse jamás.

“Y luego empezar nuevamente… otro amanecer, otra pitada… otro anochecer, más ceniza esparcida en el aire…”

Justo en la mitad de ese trance, entre el día y la noche, entre una pitada y ceniza desmoronándose, es cuando te consigues dar cuenta y realizas, que así como fácil viene, así fácil también se va, se acaba, y empieza nuevamente, como un circulo vicioso del que no sales jamás, hasta que ya no existe más que consumir, no existe más que vivir, y por lo tanto, tu vida se termina, así como se extingue el cigarrillo de turno.

Si la vida es tan simple como un cigarrillo, el amanecer una pitada cualquiera, y el anochecer como la ceniza consumida hecha añicos… ¿Por cuánto más crees que podrás vivir? ¿Cuan grande y extenso debe ser el cigarrillo, para fumarlo todo el tiempo que lo necesites? y metafóricamente igual, ¿Cuánto tiempo se debe vivir, para conseguir hacer todo lo que uno se propone?

Solo que la comparación esta, a veces me resulta hasta medio “incomparable” por así decirlo [suena raro ¿no?] y para cualquiera, ¿Qué idiota más que yo se atrevería a hacerla? después de todo un cigarrillo se termina tan fácilmente como empezó y claro, la vida continúa extensamente y no parece para nada tan corta. Pero no lo veamos de esa manera tan cruel e irónica, veámoslo desde un punto de vista más “imaginativo”, veámoslo como podría hacerlo alguien, que exactamente ya no puede estar tan seguro, de que vivirá lo suficiente, como para hacer todo lo que se proponga.

Y es que es así, según mi punto de vista:

“La vida es como un cigarrillo… en ambas encuentras un placer incomparable. Pero cuando te das cuenta, ya estarán por acabarse, por consumirse… y nunca habrás  fumado lo suficiente, o hecho todo lo que querrías…

Porque es cuando la vida a veces nos resulta aparentemente tan larga, continua y rutinaria, que muchas veces creemos y se nos mete en la cabeza, que también será interminable por demás. Precisamente ahí desaprovechamos cada segundo, hora o día que pasa, en cosas que no nos son para nada necesarias dejando de lado muchas veces lo que debería interesarnos en sí, y es cuando sin saber y poder encontrarle un “¿Cómo?” por mas vueltas que se le dé al tema, ya tienes una cantidad considerable de décadas sobre tus hombros, estás viejo y cansado, llega el momento en el que al fin te pones a pensar por instante acerca de ¿Qué demonios hiciste con tu vida todos estos años? Absolutamente nada, por supuesto y es aquí cuando comienzas a intentar remediarlo, conseguir hacer todo lo que dejaste para mañana pudiendo hacerlo hoy mismo… pero ya es muy tarde, después de todo, está por esfumarse tu vida, y nunca la aprovechaste…

Pasa igual con un cigarrillo, cuando apenas lo enciendes y comienzas a fumarlo, aquella sensación tan maravillosa de saber que por ese momento es estupenda, pero que probablemente terminará por matarte algún día. Pero dicen que un cigarrillo no solo se fuma por costumbre o adicción, sino muchas veces también por simple y puro placer. Es igual, nunca alcanzas a percatarte desde el inicio, pero desde el momento de encendido, comienza a consumirse de a pocos, y cada vez más rápido, cuando llegas a darte cuenta, tu cigarrillo ya se dio por desaparecer casi en su totalidad, y nunca sientes que has fumado lo suficiente. Ahí es cuando comienzas a dar pitadas cada vez mas seguidas, porque por supuesto ya casi no queda, pero también ya es demasiado tarde, porque pudiste pero te distragiste, aprovechar y fumar su corta totalidad, en vez de haber dejado tercamente que se consuma, hasta quedar hecha polvo, y ya nada más…

A mi parecer, así es la vida… [Ya saben que tengo concepciones bastante raras] cuando la empezamos, desde nuestros primeros esforzados pasos, creemos que demorará en acabarse, que el día para morir esta todavía bastante lejos, después de todo no estamos seguros de cuando llegará. Al igual con un cigarrillo, se consume tan rápido que muchas veces no cumple su objetivo principal, el de terminar dentro de nuestros pulmones, por supuesto. Así que a causa de nuestra ignorancia, pasamos todo el tiempo, día tras día desperdiciando nuestra vida preocupados de cosas innecesarias, al igual que dejamos que el cigarrillo se consuma lentamente sin ser fumado, y cuando ya estamos viejos y se nos acorta el tiempo, y cuando ya casi no nos queda nada mas que fumar para aspirar ese maravilloso aire corrosivo, es cuando nos damos cuenta que dejamos pasar bastantes oportunidades y metas que ya no podrás realizar, y que no le sacaste todo el provecho que querías a ese pequeño cáncer en tus dedos, y por lo tanto desearías mas tiempo, y desearías también, otro cigarrillo.

Al final de todo, según lo que puedo decir, es que deberíamos de aprovechar cada uno de nuestros días, y por supuesto también fumar todo lo que podamos… dependiendo de en que momento y cuan rápido deseas que te destroce, y pudra por dentro, claro está…

“Tan simple como para dar a pensar que este post no tiene ninguna clase de sentido [en especial para los no fumadores que me deben de estar reprochando] pero la verdad no me importa, no es que me encuentre en un momento exactamente “cuerdo” al escribir todo esto, pero que más da, que lo entienda quien deba… y quien pueda…”

“Al igual que la vida es un cigarrillo… solo encontramos un cementerio, como hallamos un cenicero…”