“Demasiado por hacer aún… quedándome tan poco tiempo…”

“Otro Sentido Para La [mi] Muerte Parte II”

[Si no lo leíste, te recomiendo que lo hagas, búscalo, está más atrás y podrás comprenderlo mejor… si no quieres leerlo y menos buscarlo pues, mucho mejor aún…]

Que no sea para sorpresa de nadie, pero algo como esto me debía de pasar alguna vez sin falta.

Entonces debo decir que aunque no sea para preocuparse extensamente todavía, últimamente me veo afectado por uno de esos buenos nudos [o como se desee describir a algo que no te permite dejar de toser como un tuberculoso] atorado en la garganta… y se usa la expresión de “nudo en la garganta” muy popularmente para referirse a situaciones que a uno puedan producirle cierto temor o preocupación al saber que su realización es inminente, tal vez, pero como entenderán, en mi caso esta sensación no viene a aparecer precisamente por tenerle miedo, nerviosismo o cualquier sinónimo que se le parezca, hacia algo extraño o particular, es que simplemente tengo esa “cosa” acorralada a la altura de mi cuello, apretando cada vez más fuerte con cada bocanada de aire, que por necesidades humanas [y tener tupida la nariz también] me veo en la necesidad de tomar… porque estoy empezando a sentir, que esta cada vez más cerca, el día en que se supone que debo dejar de respirar, cuando el cansado corazón me deje de latir, cuando tenga que dormirme para no volver a despertar, o bueno, dejándonos de rodeos: “morir” y pues, siendo de esa manera, no es que precisamente este haciendo lo que se supone que debería, teniendo de por sí ya tan poco tiempo de mi lado y mucho por hacer, muy por el contrario, ando todos los días perdiéndome en frivolidades y distracciones innecesarias, en ves de dedicarme a lo que se supone me debería interesar mas que nada y eso es algo que no puedo seguir perdonándome a mí mismo… ni por un segundo más.

Pero no, cuando digo que cada vez esta más cerca aquel día, no me refiero a que tengo alguna clase de enfermedad terminal, [o eso espero, al menos si tengo alguna no estoy enterado todavía] tampoco que uno de esos tumores malignos se encuentra alojado sin remedio debajo de mi cráneo o que me estoy pudriendo por dentro y es en vista de ese motivo que debo empezar a despedirme de todos y cada uno por que ya solo me quedan unos cortos meses de seguirle quitando oxigeno a alguien más que sí se lo merezca. En definitiva, pues no, no creo estarme muriendo [aún] ni próximo a morirme en un corto tiempo, lo único que siento, sí, es que a mí la huesuda vendrá a tocarme el timbre de la puerta o a dejarme un “inbox” a mi cuenta de correo electrónico, mucho antes que a cualquier otra persona, que según ciertas estadísticas [eso es algo más que considero como una pérdida de tiempo aparte de la “psicologia”, intentando no herir susceptibilidades, son solo alusiones personales ] tendría una esperanza de vida “confiable” igual o incluso menor a la mía por simples factores de edad. Quiero decir que por más que suponga que todavía me queden bastantes anocheceres por presenciar y sea una cantidad considerable, aun así tengo muchos menos que cualquier otro, y eso es lo único que puedo afirmar con seriedad.

¿Qué como lo sé? Pues, eso es algo que no puedo responder a cabalidad, y solo me queda decir que: Simplemente lo sé y ¡Ya! eso es todo, es como aquel instinto asesino de cualquier sicario a sueldo que ande suelto por ahí, que podrá decirte con exactitud el día, la hora y el lugar en el que perecerá su víctima, según si hace bien su trabajo o no, solo que en mi caso, todos esos cálculos son para conmigo mismo y obviando, claro está, las precisiones de hora, fecha y lugar, simplemente diciendo que me iré antes que cualquiera, y de eso a estas alturas, estoy bastante seguro ya.

Así que, para hacerlo entendible, sabiendo que probablemente, si a tu mejor amigo/a que tampoco cruza la barrera de los veinte todavía, le quedan “estadísticamente” unos setenta años más por vivir como mínimo, yo pues, y siguiendo ese patrón, estaría casi seguro [y dependiendo de distintos factores] que unos diez o quince años menos en mí sería lo ideal. Es decir, comparando con los setenta años más que tu mejor amigo/a tiene por vivir, yo tendría solamente unos sesenta o cincuentaicinco años, para hacer todo lo que aún tengo que hacer pero con lo que irónicamente, aún ni he empezado y todo por estarme preocupando de cualquier cosa menos de lo que debería importarme. Eh ahí la desesperación, y la razón de el nudito a la altura de la manzana de Adán que les había comentado hace unos cuantos párrafos atrás y que como entenderán, hasta ahora no consigo quitarme, por el hecho de saber que no puedo contar con tanto tiempo como los demás, pero con el doble de cosas por hacer que cualquiera, y pues, yo aquí perdiendo el tiempo despreocupadamente, dejando que las manecillas del reloj avancen sin estarlas aprovechando todas y cada una, como si nada pasara y como si no hubiera decidido ya voluntariamente, cuando llegue el momento indicado, el yo mismo quitarme la vida [sin la ayuda de nadie ni nada] antes de ser considerado una carga, para mi mismo primeramente, o para cualquier otro/a que en un futuro [ruega por que no seas tú, en estos días ya no se sabe] vaya a tener que soportarme.

“No le tengo miedo a la muerte, eso es para los aferrados… El miedo lo tengo hacia el hecho de tener que seguir viviendo, más de lo necesario…”

Y bueno, con tanto por hacer, y muy poco por quedarme vivir, es hora de dejarse de tonterías, y empezar a utilizar el valioso tiempo que con cada minuto se me acorta, haciendo las cosas que desde un principio deberían haberme interesado.

Entonces, siendo así, debo empezar a planificarme para mi mismo, todo aquello que se supone que ya debería de haber concluido, pero que por razones que me sorprenden, con las que ni he empezado:

  • Primer punto; Agenciarme de un revolver que sea confiable:

Y es que esta parte es de vital importancia en el plan, ya que si quiero poder por mi mismo decidir cuando quiero dejar de andar y para que las probabilidades de no fallar estén a mi favor [tirarse de un risco o de un puente peatonal, ahogarse, tomar una cuantiosa cantidad de pastillas o ahorcarse con una soga están ya muy vistos y tan precisos no son] debo desde ya y con mucha, pero mucha anticipación, tener uno escondido dentro de mi closet o debajo de mi cama a manera de prevención [nunca se sabe, el tiempo varía y las situaciones pueden ameritarlo mucho antes] ya que un revolver es la manera mas fácil, rápida y dolorosa solo por unas fracciones de segundo [dependiendo de mi puntería y precisión] para que la acción sea efectiva, para no malgastar esa bala que es con la única que pienso contar, y evitar situaciones dolorosas y embarazosas en exceso, por no haber dado en el blanco, mis pulmones todavía funcionando, y solo haber prolongado mi estadía un poco más. He ahí la razón de “A toda costa” y repito “A TODA COSTA” no fallar ese único primer disparo, ya que si así sucediese, me llevaría a precisamente lo que no quiero, probablemente seguir viviendo artificialmente con un tubo en la boca, y preguntándome para mi mismo, el por qué se supone que tuve que fallar, de todas formas, si quisiera llegar a esa situación, solo tendría que esperarme un tiempo más a que me suceda “naturalmente” como a cualquier otro, y ya saben que eso es precisamente lo que a toda costa deseo evitar.

  •   Segundo Punto; Escribir, escribir, y seguir escribiendo:

Precisamente esto es algo, el cual se supone que no debería dejar de hacer jamás, pero que por culpa de mis tres factores anteriormente ya expresados [las “circunstancias”, el “momento” y las “ganas”] jamás consigo hacer como me encantaría. En sí no es tanta “culpa” hacia todo esto, ya que esas son las tres características que me definen como “pseudo escritor” y jamás van a cambiar permitiéndome hacerlo cuando sea necesario. Solamente que últimamente, a parte del retraso que ya tenía, se ha añadido una situación más que jamás debió existir y con la que me debo en la obligación de acabar. Me refiero, por supuesto a las “distracciones” que en peor manera, hacen que yo empiece a perder el tiempo, y no pueda dedicarme a lo único que se supone que “soy bueno” cuando las “circunstancias” me lo permiten, el “momento” es preciso para hacerlo y tengo bastantes “ganas” que me impulsen a escribir algo que a mi me va a encantar, sin importarme nada que a los demás no. Todas estas pequeñas distracciones son las culpables del que yo no pueda seguir escribiendo cuando debería, y por lo tanto, es de lo primero que me debo encargar, hasta hacerlas desaparecer por completo en mí.

  • Tercer punto: Irme y apartarme de todos lo más que se pueda:

No puedo asegurar que este tercer punto vaya a ser efectivo inmediatamente, ya que por el momento [razones obvias] no puedo permitírmelo. Pero para cuando si me sea posible, primero, deberé mudarme sin ningún reparo y sin mirar atrás, hacia cualquier otro lugar al que nada ni nadie me ate y así alejarme de el primer factor que pueda influir para no cumplir con mi cometido: “familia y alguno que otro amigo” ya que si los conceptos de “fraternidad” y “amistad” están bien puestos y no fallarían incluso en mí, todas esas personas que creo [aun no entiendo como] puedan estimarme, no se entrometerían en mis deberes por cumplir y echen a perder de alguna manera el plan previamente establecido, eso sería fatal, no puedo permitirlo. [También va en cuestiones solidarias, de esta manera conseguiría “ahorrar” algún tipo de pena .[en el hipotético caso claro está que alguien pueda sentir eso si desaparezco] Eh aquí la vitalidad de este punto, el estar lejos y apartado, en un lugar totalmente ajeno, me va a permitir hacer mi trabajo, cuando sea necesario, ya que una vez más no pienso vivir excediendome, ocupando un lugar que podría ser mejor ocupado por cualquier otro y habiendo hecho ya previamente todo lo que me ataba a la vida terrenal.

  • Cuarto Punto; Ella:

… Punto totalmente indispensable [Si no te conociera ya, te seguiría buscando, eso tenlo por seguro…]

  • Quinto Punto; Un perro como compañía:

¿Qué mejor compañía que la de un perro? ¿Alguien en contra? Y es que no hay nada mas confiable que uno de esos curiosos animales, a los que en la mayoría de mi vida he sido bastante ajeno, ya que con un gato [al que sí llaman hijo y se alegran cuando llega] en la familia, siempre me ha sido bastante difícil contar con uno propio. Pero mis razones de poseer un perro fiel de mi lado no van simplemente para que me acompañe durante mis premeditados últimos días, si no más bien, el que por supuesto, sea el único que resguarde a mi cuerpo inerte cuando el acto quede consumado, y previamente, el único ser viviente [aparte de el cuarto punto imprescindible de más atrás] que quieres a tu lado incondicionalmente. Díganme que no quieren uno también, y si ya lo tienen, no saben como los envidio, después de todo, no lo tienes que conquistar, no se va de tu lado así por así, no es hipócrita, no habla pero pareciera que sí y sobre todo, siempre dormirá al pie de tu cama sólo por el módico precio de un poco de comida todos los días, y que lo saques a pasear de vez en cuando, son todos sus requerimientos vitales.

  • Sexto punto; Un plan de contingencia por si el revolver fallara:

Nunca se sabe, ya que siempre hay que estar preparado y tener algún plan “B”, bien es cierto, y como anteriormente ya lo había dicho, no pienso dejar que nada [una enfermedad que voluntariamente no haya deseado contraer] ni nadie se encargue de hacer, lo que se supone que yo mismo tengo que,  pero si por alguna extraña razón no lo consigo como espero, debo idear un plan de contingencia que me aseguro en segunda instancia, el final que deseo darme, ya que si debo morir por algo, será por mis propias manos y por las de nadie más….

“Si te enteraras que detendré mi respiración para mañana… ¿Qué me dirias hoy?

Supongo que estos seis son los puntos más cruciales y de vital importancia, si quiero cumplir con mi cometido sin ningún tipo de interrupciones, ya que no esta en mis planes vitales, el hacer que alguien se acuerde de mi, después de haber fenecido, pero si es que alguien lo hace, será por cualquier cosa que yo haya podido dejar regada desinteresadamente por ahí, pero sin ninguna intención de prevalecer en el tiempo, y que haya podido ser utilizado para conveniencias personales.

Creo que [y para finalizar de una vez] no me voy a quitar este terco nudo que tengo atorado en la garganta, por el simple hecho de saber que me queda tan poco tiempo, pero aún mucho por hacer, es una situación perturbante, y preocupante en exceso mas que todo… algo tendré que hacer con eso…

“No puedo permitirme morir, al menos, no por ahora. Tengo bastantes cosas aun por hacer, y ni siquiera eh empezado…”

"Primer punto: Conseguirme una de estas... sin ella, continuar ya no cobra sentido..."

"Primer punto: Conseguirme una de estas... Parte crucial del plan, ya que sin ella, continuar no cobra el mismo sentido..."

 

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Acerca de eldespistado

Escritor, [No he publicado nada, pero al menos lo intento] lector empedernido y blogger / Si buscas gente cuerda, no soy el indicado / Sobre mí no quieres saber mucho más... Ver todas las entradas de eldespistado

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