Archivo mensual: noviembre 2011

“En el desván de la locura…”

No sabría explicarlo con franqueza, y mucho menos tengo los motivos para corroborarlo, pero creo que esta vez también fue ese “algo” bastante contradictorio, y a la vez estúpidamente fuera de lugar sobre lo que ya todos tenemos pleno conocimiento de su insistente aberración para con mi persona… lo que me llevo a querer escribir sobre este nuevo y aburrido tema que les he traído a continuación, para intentar explicarlo [e insisto, puedo llegar a ser un completo ignorante y por lo tanto no deberían tomar en cuenta lo que lean aquí] desde mi incoherente e inusual punto de vista.

Me refiero por supuesto, a otra simple y extenuante duda, de las que suelen aparecer y dárseles por hacer el papel de ese “algo” que constantemente tiene que continuar molestándome, ahí metido dentro de mi cráneo, de por sí ya bastante perturbado. En consecuencia, y para no perder la costumbre, es lo nuevo que en estos días, no me permite respirar ni dormir tranquilo y fuera de preocupaciones sin sentido, claro está, aduciendo y dando a parecer, que alguna vez nada ni nadie me hubiese sacado de mis cabales…

Últimamente [o tal vez desde hace bastante, si no que recién me di con la sorpresa] llegué a pensar muy seriamente, que en el transcurso de todos estos últimos meses o años, da igual, he comenzado a perder una “cierta noción de la realidad” no logrando mantener estable la “poca cordura que creí que todavía me quedaba y caracterizaba” y teniendo la sensación de que “me aspiran, inhalan, absorben y chupan el cerebro” con un sorbete plástico de esos de fiestita infantil, directamente por el orificio de la oreja. [izquierda, supongo]

Pero ¿Exactamente que quiero decir con esto? no estoy seguro ni mucho menos quiero estarlo, al fin y al cabo, es una simple sensación a la que no debería darle la menor importancia, claro está. Pero en vista de que me empiezan a picar los dedos por escribirlo y ya que inicié con el tema, supongo que debo intentar explicarlo… Creo que todo se remonta a algo que me sucede muy a menudo, y acerca de lo que me veo en la clara obligación de preguntar a los demás por simples, formales y minuciosos detalles estadísticos… Si es que pueda ser alguna vez, que les suceda o que les haya sucedido lo mismo. [para ver si tal vez no soy el único idiota, por supuesto]

Así que, aquí les va…

“¿Jamás les ha pasado antes, que de un momento a otro y sin previos motivos en particular que lleven a las consecuencias de ponerse a pensar o creer que pueden enfrascarse, meterse, enrollarse, apachurrarse, doblarse, arrugarse, o lo q sea que termine en el sufijo “arse” [con ciertas excepciones a la regla claro] de tal manera dentro de sus propios pensamientos; como para que absolutamente todo a su alrededor, y me refiero en primera, a personas, sonrisas, voces, luces, sonidos, rostros e infinidad de cosas y situaciones que podemos encontrar en cualquier cotidiano día que a uno [y cuando digo a “uno” me refiero especialmente a mí] pueda perturbarle, molestarle, embaucarle, engañarle y todo lo que termine en “arle” [otra vez con ciertas excepciones]  pareciese desaparecer, como si absolutamente todo lo que esté al exterior de su piel y demás no existiera, como estando apartado dentro de una burbuja imaginaria llena de humo de tabaco y el aroma a café mañanero recién hecho… Sin  nada más que sus propios recuerdos, pensamientos, extrañezas, gustos, y demás actitudes propias, de las que ocuparse?”

Tuve que dar por finalizada la pregunta por motivos estrictamente profesionales [me cansé y confundí, de hecho, ya no estoy seguro ni de si la pregunta sea entendible] pero para resumir y evitar conflictos del tipo “interpersonal” si saben de lo que hablo, [lamento tener que ser tan crudo, pero empecé a aburrirme] pues:

“¿Nunca mandaron literalmente al carajo todo lo demás y se dedicaron solamente a sus asuntos personales olvidándose de la nada y mucho menos lo de nadie?”

En fin, a mí [para variar] me pasa, y muy a menudo…

No sé si a ustedes también les haya sucedido, probablemente sea que no, pero es eso justamente, el creer que soy el único tipo al que le suceden esa clase de cosas y situaciones raras que no le andan rondando cual perro hambriento a cualquiera, que me han llevado a creer seriamente en que…

Me he vuelto un jodido “loco” de remate, y sin nada que se le pueda hacer, aunque no esté todavía muy seguro también… En uno de esos catalogados como “Sin remedio, denle su agüita de manzana y mándenlo directo al manicomio” que todos llegan a detestar en algún momento de sus vidas.

[Ok, lo admito, pueda ser que esté exagerando un poco, pero supongo que creen saber a lo que me refiero, o tal vez no, cuando hablo de  tener los síntomas claros de “locura” ¿No es así?]

Pero ya, ordenémonos un poco ¿Está bien? como ya habrán podido darse perfectamente cuenta, esta vez se me ha dado por escribir acerca de “la locura” y todas sus variaciones. Nos preguntaremos entonces: ¿Por qué será que se da? ¿A qué factor se debe el que una persona se vuelva irremediablemente loca? ¿Cómo puede influir y afectar la manifestación de estar claramente desquiciado dentro de la vida social de alguien? y ¿Dónde se aloja en una persona lo causante de su locura? pero sobre todo, si se da que deseen  preguntarse en primera instancia el ¿Por qué he pensado en intentar definir un tema tan complejo y del que probablemente no sepa nada dentro de este sencillo post de blog? pues, en ese caso, será la primera duda que deba absolver de la manera más clara, concisa y pensada una y otra vez que solo pueden merecerse esa clase de preguntas bien planteadas… debo responder entonces que:

“No tengo, ni la más remota idea…”

¿Pero que esperaban que les diga? ¿Una definición bastante filosófica y teórica? ¿Algo así como que:

“Pues, desde mi punto de vista y a continuación de haber leído varios libros sobre el tema escritos por los expertos más reconocidos en el tema, puedo colegir que; La mal llamada “locura” es un síndrome post traumático que se suscita dentro de el lóbulo parietal izquierdo del cerebro humano a causa de distintos factores tanto físicos como psicológicos, lo que conllevan a un mal funcionamiento de las extremidades tanto superiores como inferiores, una mirada pervertida, expresiones de estúpido y esas respuestas nerviosas que a uno le hacen parecer y confundirse con un perro rabioso de los que hechan espuma por la boca… y bla bla bla?

Supongo que podría hablarles de esa manera, pero la verdad es que ni siquiera sé si esos sean los verdaderos síntomas de alguien que esté considerado como un “loco” y merezca alguna clase de tratamiento.

Pero para el orden social, ¿Qué significa estar loco exactamente? Bueno, creo que podemos empezar por hablar sobre aquellas personas que vemos en la calle y de las que automáticamente uno se aleja, con expresión de susto o de aberración en el rostro, [y no lo nieguen, lo han hecho] que se visten de las peores maneras, aparentando una falta de aseo personal en mucho tiempo y que  caminan por ahí tambaleándose de un lado hacia otro pareciendo unos ebrios de porquería aunque tal vez no lo estén siempre, murmurando palabras inentendibles, o gritándolas al aire sin aparentemente ningún receptor a quien vaya dirigido. Si, para el pensamiento social, esos son los “loquitos” a los que las mamás le dicen a sus hijos “no te acerques a ese señor, te puede hacer daño, esta loquito” o a los que se les tiene gran aberración, por simplemente, tener algún mal funcionamiento dentro de la cabeza.

Pero, ¿Por qué aquella persona, que probablemente en sus buenos tiempo haya sido el hombre más guapo, o la mujer más deseada del entorno, no lo sé, terminó de esa manera y siendo la aberración del común denominador? Nadie puede saberlo con exactitud, solo ellos mismos, pero en definitiva, existió algo que desencadeno esa falla en su subconsciente, y que ahora no los deja actuar tranquilos, porque todavía y durante tantos años, lo tienen resguardado muy dentro de sus memorias y probablemente, jamás salgan de ahí dentro…

Pero no digo que un loco deba actuar necesariamente así, díganme ahora, ¿Acaso ustedes no quedarían totalmente traumatizados después de haber perdido a su familia completa en un accidente o algo por el estilo? ¿No se les volvería un completo trauma psicológico ver morir en sus brazos a sus propios hijos, o a la mujer u hombre que más aman en este planeta? Díganme, si no se volverían “locos” en una situación así, ¿Cómo quedarían?  Y entonces, a sabiendas de todo lo que haya podido pasar esa persona a la que catalogamos como “loca” ¿Aún Seguirían demostrándole aberración? ¿O será motivo para tenerle un poco más de respeto? Supongo que sí, nadie sabe lo de nadie, y no debemos juzgar a alguien por su simple apariencia…

Pero bueno, una persona no puede estar “loca” simplemente por su “cara de estúpido”, su forma de caminar, o por estar hablándole al aire como si le pudiese escuchar. Yo particularmente creo estar loco, por no ser parte igualitaria del jodido sistema, no ser una gotita más de lluvia o un ladrillito más en la pared, creo estar loco, porque me comporto distinto a la mayoría de las personas, por qué creo hacer lo que nadie más, con ciertas excepciones hace, y porque veo solo lo que las personas de “mi condición” podemos ver… [Debo aclarar, sin ánimos de ser discriminatorio]

Muchas veces, caminando por la acera de alguna calle de la ciudad, sin compañía alguna como suelo estarlo y sin nada más que mis pensamientos dentro de mi cabeza, consigo apartarme del medio en el que me encuentro, que las luces no me molesten, dejando de escuchar sonido alguno, sin reconocer a nadie, centrándome en mi cabeza, y en las cosas fantásticas que están todos los días alrededor nuestro, por las que pasamos constantemente y que están a simple vista, pero con las que no nos damos cuenta de que están ahí, por simples distracciones sin sentido….

¿Alguna vez han subido a uno de los balcones de la plaza de armas del Cusco, simplemente para sentarse ahí con una taza de café de vez en cuando a observar el extenso panorama sin echarle un vistazo a los maravillosos cuerpos de las extranjeras, o de las luces y sonidos de todos los locales comerciales que tenemos en el perímetro? ¿Nunca se han dado la molestia de subir hacia el barrio de San Blas, sentarse en alguna de las banquitas de la plaza, observar la Luna plasmada en el cielo e identificar cada ínfimo detalle que en cada esquina uno puede encontrar, pero de los que nadie se da cuenta que están ahí por estar observando nuevamente el movimiento social del entorno? Muchos dirán que sí, que lo ven todos los días y  que no tienen nada de gracia, pero yo les puedo preguntar ¿Están totalmente seguros? Me parece que no, y es específicamente por tener esos “pequeños detalles” a la vista todos los días, que ya ni nos damos la molestia de contemplarlos una vez más, y maravillarnos las pupilas una vez mas. Son todas esas imágenes y planos exóticos, por los que un “gringo” pagaría quinientos dólares tan sólo por contemplar un par de minutos y hasta tal vez habiendo adquirido un solo pasaje de ida, porque está totalmente seguro, que jamás deseará irse de esta magnífica ciudad…

Otro gran motivo causante de “locura” es “la música” por supuesto, y con esto bastantes se identificarán mucho más, ya que sólo “algunos” lograron entender el sentido de la anterior explicación. Pero me refiero a la “buena música” claro está, no a esa imitación de “genero callejero” que no quiero especificar por no herir susceptibilidades, pero que mantiene anonadada a toda la sociedad juvenil de estos tiempos colocando en primera instancia, a la mujer como un simple símbolo sexual. Pero a ese ruido no vale la pena definirlo así que más bien ¿Nunca se han puesto un par de audífonos en los oídos, conectarlos al reproductor musical que tengan a su alcance [ya sea desde un descontinuado walkman, un discman o en último caso un Ipod con una gran cantidad de memoria de almacenamiento] echarlo a tocar, y desde ese preciso instante, desaparecer del mundo entero, y apartarse de todo y de todos, para solo ahondarse dentro de la letra y el ritmo de la magnífica canción que más logra animarlos, que para ustedes debería ser la número uno en todos los rankings y que no pueden dejarla de escuchar una y otra vez sin cansancio? Díganme ahora, si ese no es otro tipo de locura, entonces, ¿Qué es estar loco en realidad?…

Pero muy aparte de preguntarse, ¿De dónde proviene y que define estar loco? ¿Porque no nos preguntamos entonces? ¿Dónde será y específicamente en qué parte de nuestro cuerpo, todas esas sensaciones, visiones y experiencias captadas durante tanto tiempo en nuestras vidas, se alojan y se entremezclan para dar como consecuencia esas actitudes que en un futuro tal vez no muy lejano, se manifiesten externamente para así, al fin ser considerados como unos “orates” sin remedio alguno?

La respuesta es simple y bastante obvia también, todo está dentro de “la mente” más específicamente dentro de la cabeza o como prefiero llamarla, “El desván de la locura”. ¿Pero porque comparar a la mente humana con “un desván”? Pues para todos aquellos que no tengan la menor idea de que es un diván pasen al siguiente párrafo porque no pienso  explicárselos detalladamente.

[Está bien, es una especie de ático, que suelen tener muchas familias en sus casas para guardar las cosas que ya no usan]

Pero para los que si sepan que es uno, pues, podrán entender, que allí es donde se guarda absolutamente todas las cosas de una casa o vivienda que ya no utilizamos probablemente nunca más, para que no estén ahí haciendo bulto, pero de las que se hace uso en el momento más oportuno y sin premeditarlo nunca antes, total, para eso están, por si se las necesita alguna vez. Hasta ahí la comparación con “la mente”, pero es cuando, tu “desván” se llena por la insistencia se seguir metiendo objetos dentro de él hasta haberlo llenado por demás, que en un momento determinado, explota, las puertas se rompen, sus paredes seden, y todo lo que estaba adentro queda desparramado indefectiblemente haciendo trizas el lugar. Ahí es cuando todo se mezcla, y produce las características claras de desastre, que en relación humana, más tarde son catalogadas como ya hemos definido… “Locura”

“Dentro del desván de la locura,
donde la cabeza se perturba y se asfixia,
donde la triste soledad al fin te encuentra,
y logras conseguir tu mejor agonía…”

 

Espero en verdad, que hayan entendido la comparación no tan comparable, y aunque no parezca que tu cabeza y un diván tengan cosas en común, pues, para mí, como habrán podido leer, las tienen y supongo que para muchos también es así.

Con esto me basta para finiquitar este tema que ya empezó a aburrirme nuevamente, y más porque si lo hizo conmigo, no puedo imaginar, que les habrá producido a ustedes…

“¿Se considerarían acaso, ser y estar locos, exactamente así como lo estoy yo?”

En fin, “Y estar loco por sólo… sólo por loco”

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“Otro sentido para la [mi] muerte…”

Hace no tanto tiempo atrás, me sucedió algo completamente poco convencional, algo que tal vez y en muchos, hubiera terminado por provocar irremediablemente el enloquecer por completo. Y aunque puedo asegurar que al menos, conmigo no sucedió así, [por que ya estoy loco de todas formas] lo único que provoco dentro de mí, fue en primera instancia, esa extraña sensación en el estómago que tengo desde pequeño, que llega oportunamente cuando algo me preocupa, o me emociona en demasía, y segundo, ese extraño dolor dentro de mi perturbada cabecita que no me deja llegar a pensar en otra cosa. Y es que desde aquella vez, no he conseguido dejar de recordar ello, ni por un segundo, fue algo que curiosamente, por un momento logró sacar del borde de la pintura dentro de un cuadro, que empujó del sendero incorrecto a mis pasos directamente hacia el opuesto que se supone que sería el correcto para cualquiera, a mi rutinaria y aburrida forma de pasar todos y cada uno de mis días, y a mi terca manera de vivir, pero más aún, de sobrevivir.

¿No han sentido alguna vez esa clara sensación en la que pueden tomar la decisión, de poder seguir quedándose en este mundo viviendo como una persona más, o de que con simplemente dar un “pequeño” paso hacia adelante, desde ese preciso momento, empezar a dormir plácidamente, para no volver a despertar nunca más? Pues, yo sí, y es sorprendente, por que nunca antes me había cuestionado acerca, de mi propia y venidera muerte…

Uno no puede saberlo con exactitud y jamás podría determinarlo con certeza, pero existen cuantiosas situaciones que puedan cambiar radicalmente la forma excéntrica de ser de una persona, cuando por azares de la vida [o de tu mala suerte] sucede lo más inesperado y  la de menos posibilidades de todas [por más estúpido que parezca] lo que genera demasiados cuestionamientos, particularmente en mí, si es que en realidad estoy haciendo las cosas verdaderamente “mal” como quiero que sean, o todo lo contrario…

En ese sentido, he adquirido un motivo más, para tener que volver a apelar al único momento donde podría estar más cerca de llegar a una conclusión sensata, y me refiero claramente al insomnio por supuesto, pero sin ningún resultado positivo. A partir de ahí, y teniendo cada noche el suficiente tiempo para pensarlo, he ideado algunas teorías sobre la “muerte” y sobre lo que se dice de ella, pero con lo que muchas veces, no estoy para nada de acuerdo.

Fue una situación demasiado extraña, y es que haber estado al borde de un precipicio [sé que si hubiera sido al borde de un edificio, hubiera sido más interesante] mirar hacia abajo, ponerse en los zapatos de un “acrofóbico” [dícese de aquel que mantiene un miedo crónico cuando se encuentra a cierta altitud del suelo] para sentirse igual a uno y contemplar los cientos de lugares, picos, piedras, plantas, y hasta basura que algún desconsiderado dejó regada por ahí, donde cada parte y extremidad de tu cuerpo podría impactar una y otra vez, vuelta tras vuelta y golpe tras golpe, hasta hacerse añicos. Pero todo esto sólo podría suceder si por alguna razón, extraña o interna, mis pies diesen un solo paso más hacia adelante, y que en consecuencia, me lleven directamente hasta un trágico, doloroso, pero tal vez y hasta satisfactorio deceso.

Pero, ¿Qué persona normal y sin ninguna clase de trastorno psicológico, podría desear caerse de un precipicio solo por placer? Probablemente ninguna, pero existen bastantes métodos con los que uno pudiese conseguirlo sin necesidad de desearlo, y solamente habiendo cometido la clara estupidez de pararse al borde, sin premeditar que alguien tal vez, lo pudiese empujar, o que alguna parte del terreno fuese sensible, y hubiera provocado así, que uno fuera directamente hacia su desgracia final.

Pero en mi caso, parado al borde de aquel camino al deceso, con las puntas de mis zapatos sobresaliendo del suelo, no había nada ni nadie que me pudiese empujar, el terreno estaba perfectamente estable, y no había ninguna razón por las que hubiese podido caer.

Ninguna, sino fuese por mi clara animosidad, en un momento, por querer tirarme voluntariamente, cerrar los ojos, respirar, y dejar que mis huesos se quiebren uno tras otro, total, el dolor no duraría mucho tiempo más. Pero aun así, a pesar de todo, no caí… Fué bastante irónico, por un momento quise lanzarme voluntariamente, pero algo “extra” me lo impidió, tal vez y por ahora, no debía auto aniquilarme…

¿Llegará el día en que deba hacerlo al fin? ¿Será que algo lo determina? ¿Podrá ser que muchas personas esten predestinadas a suicidarse sin justificación alguna? ¿Qué puede animarle y al mismo tiempo impedirle a alguien el decidir quitarse la vida en el momento que desee? ¿Qué fué lo que me impidió hacerlo a mi? ¿Qué es lo que pueda hacer a uno querer dejar de vivir en un momento determinado?

Demasiadas preguntas, y poco propósito de respuesta… [Me vuelve a doler la cabeza, fumo otro cigarrillo, preparo más café]

Muchas personas suelen llegar al punto de querer suicidarse, y literalmente a desear estar en el extremo de auto asesinarse de muchas y distintas maneras posibles, y es desde ahí que siempre he escuchado que las llaman “estúpidas” o que “no pueden afrontar sus problemas y por eso cometen esa tontería”… Tal vez y hasta antes de este incidente, yo también seguía pensando de la misma manera, pero creo que ahora puedo verlo de distinta forma, y entender perfectamente las razones de estas personas, aunque el explicarlo, sería demasiado complicado y no creo que podría escribirlo exactamente, como uno puede sentirse cuando se está al borde del fallecimiento, y cuando simplemente, depende de uno mismo y de nadie más, el quitarse la vida o no.

Viéndolo desde un punto de vista “Religioso”, aquel que mi abuelita me dijo después de regresar un domingo de la Iglesia donde  el cura de turno había menciona en su sermón, que el cardenal le había adoctrinado al terminar de leer y releer la biblia un par de veces, la cual fue traducida por San Jerónimo, pero que fue escrita por los apóstoles justo después de escuchar al mismísimo Jesús en una conversación o charla que habían tenido que: “Dios es el que te dio la vida, por lo tanto, es el único también que te la puede quitar”; y debo confesar que durante mucho tiempo pensé de esa manera, por la misma formación Católica que uno recibe, claro está, pero haciendo hablar un poco a la mitad “atea” que poseo, que me caracteriza y que también está presente en casi todas las personas solo que en distinta manera y auge, puedo preguntarme que “¿En verdad Dios [si es que existe en realidad, claro está] tendría el suficiente tiempo para preocuparse  por idear también un cómo matar a sus propias creaciones?” Pues, creo que no, no me parece que esta idea deba ser tan radical, porque si bien se le atribuye nuestra existencia a un “Dios”, no es simplemente que él vaya a decir “Bueno pues, hoy día, se van a morir ese, aquella, tal, cual y el otro de allá” y asunto solucionado, ¡Vámonos todos a descansar!”.

Pero no, muy a pesar de mis claras apologias por el suicidio, tampoco es que esté pensando en “liquidarme con mis propias manos” después de terminar de escribir esto, sería demasiado inconcebible que suceda, al menos claro, por ahora…

De lo único que una persona, puede estar segura, es que definitivamente morir es una triste obligación, y nadie la puede evitar hasta ahora, y probablemente  jamás pueda hacerse.

Ahora, para todos aquellos fieles a su creencias religiosas [lo cual no esta nada mal] y que tércamente sigan empecinandose en que Dios es el unico que los puede matar, les pongo la siguiente situación que me tomé la molestia de idear, y que creo, les hará meditar por un momento, sériamente sobre la opinión estrictamente cerrada que mantienen [no es que piense que vaya a convencerlos, aclaro]:

“Imaginen que son un gran general del ejército, el más valeroso o valerosa de todos y estas junto con tus soldados al mando en medio de la batalla decisiva de la guerra  y que de su desenlace dependerá el futuro de tu país. Hasta ahí todo bien, pero existe un pequeño problema, el enemigo te ha superado en número y ha mermado poco a poco con todos tus hombres, y es cuando te das cuenta, que la única resistencia que te queda, es tu fusil en la mano y tu habilidad para defenderte, porque el resto ya ha caído muerto y sólo quedas tú… Estas rodeado, no tienes escapatoria, tienes a cientos de enemigos acercándose hacia a ti, y no hay ayuda posible hasta un par de kilómetros… ¿Qué haces en esa precisa situación?

a)      Te quedas resistiendo hasta que te rodeen, te desarmen, te tomen prisionero, hagan contigo absolutamente todo [y cuando digo “todo” pues, me refiero a “todo”] lo que deseen, abusen de ti, humillen en público y luego, para coronar al helado con la cerecita en la punta, te den la más dolorosa, lenta  y agónica muerte de todas…

O

b)      Si de todas formas sabes que estas rodeado, que tu captura es inminente, que la muerte esta esperando sentada en un banco observando plácidamente lo que sucede al otro lado de la trinchera, aguardando para reirse a carcajadas de tu desgracia, para llevarte con ella, y que solo es cuestión de segundos para que te encuentren… Colocas la punta de tu fusil en la boca, tiras del gatillo y haces que una bala penetre tus cavidades hasta perforarte el cerebro para así evitar que tu cuerpo aún viviente sufra el peor de los maltratos y no darles la satisfacción de haberte asesinado de la forma que a ellos les hubiese encantado…

Creo que la respuesta es demasiado simple, al menos para mí lo es, particularmente yo, escogería la opción “b” creo que sería, estando en una situación así, la más valerosa, sensata, orgullosa y honorífica manera de morir, “Por tus propias manos y las de nadie más”. Pero eso desde mi punto de vista, ¿Cuál sería la opción que escogerían ustedes?

Con esto quiero dejar en claro, que no pienso permitir que alguien o algo  [una enfermedad que voluntariamente no haya deseado contraer] acabe conmigo sin mi previo consentimiento,  porque no me gustaría, y no sé qué opinen ustedes, tener que llegar a estar postrado en una cama, sin lograr mover un dedo, abrir los ojos y nisiquiera conseguir llorar un par de lágrimas almenos, con un tubo pasando por mi tráquea y conectado a una máquina de la que dependan mis últimos latidos, sabiendo que tal vez y en el hipotético caso, alguien pueda estar sufriendo por estar presenciando la patética situación en la que me encuentro. Definitivamente, antes de llegar hasta ahí, ahorcaría mi cuello con mis propios dedos, tomaría alguna clase de pastilla, me lanzaría voluntariamente de algún acantilado, o me dispararía en la cien para así acabar con mi existencia, de la manera más rápida e indolora, porque si de todas formas tengo que morir, será por mis propios medios y no por los de alguien más…

En fin, hablar sobre la muerte es demasiado extenso, y en verdad ya no se me ocurre nada más con lo que continuar este pequeño escrito, así que finalizare dejándoles una última pregunta:

“Si pudieran decidir, premeditar y detallar específicamente la manera de su muerte…

¿Cómo sería? ¿Se atreverían acaso?

 

"El suicidio, es, y será siempre una opción... Caeré con mis propios métodos, y por mis propias manos..."


“Y pues… Será por que no sé qué escribir [te]”

Véanlo de la siguiente manera:

¿El nombrecito este no les parece bastante irónico? Por que pues, ¿No se supone que estoy escribiendo justo aquí y en este momento? Y si, ya lo sé, esta pregunta también es bastante estúpida, no tienen que decírmelo.

Pero como verán, no se pueden imaginar la cantidad de tiempo que me he demorado escribiendo estas cuantas líneas con las que seguramente no se habrán demorado ni diez segundos en leerlas hasta precisamente este punto, justo aquí, y supongo también que ya habrán comenzado a aburrirse de hacerlo así que, siendo así, creo que ya se los mencione antes clara y expresamente:

“Si lo desean, podrían dejar de leer esto cuando se les pegue la gana, ya que ni yo mismo sé sobre qué demonios estoy escribiendo ahora y sinceramente no creo que vaya a mejorar líneas más abajo”.

Sugerencia nomás, ya lo saben…

En fin, todo este embrollo en el que estoy metido y acabo de crear, ha hecho que me acuerde sobre una situación ya de hace varios días, en la que me preguntaron sobre “el escribir” y “el “buen” escritor” [aparentemente pensaron que sabía del tema y no tengo la menor idea del porqué] aduciendo que tal vez y yo era el más indicado para responder. Así que bueno, ya que no tengo nada mejor para poner esta vez porque no se me ocurre nada bueno y tengo que hacerlo por simples formalismos, creo que me remitiré a intentar acordarme la respuesta que di en esa ocasión y creo ya haber olvidado…

“Es muy difícil para mí, y quizás y yo no pueda dar una opinión correcta sobre este tema, porque pues, yo simplemente “escribo” lo que se me ocurre y eso es todo, y aunque pienso que a pesar de que digan por ahí que lo hago bien, aún sé que me falta mucho por mejorar, no soy exactamente el más indicado para responder a tu pregunta, pero creo que lo voy a intentar de todas formas.

Pues, el hecho de “escribir” y “ser un escritor” para mí no es algo tal vez como lo definen muchas personas mejor allegadas al tema, las cuales dicen que “Uno tiene que escribir en todo momento, o mejor que no lo haga en ninguno” o que “Si te sientas al frente de una computadora y no puedes producir el mínimo verso cuando se te plazca, pues mejor dedícate a otra cosa” considero completamente absurdo esas ideas que he escuchado o leído por ahí, creo que son simple basura insustancial, pero eso desde mi punto de vista, y es en consecuencia que vuelvo a repetir, tal vez y me esté equivocando por que en verdad no creo saber mucho del tema, los conceptos y teorías me aburren en demasía así que me remitiré a brindar la humilde opinión de alguien que últimamente no sabe ni lo que dice.

Particularmente, creo más bien, que la capacidad de producción de un escritor radica en “las Circunstancias”, “el Momento”, y sobre todo “las Ganas” [y eso que no me gustan las “teorías”] que cada uno tiene para hacerlo, con esto quiero decir que por ejemplo, yo no necesito estar escribiendo “absoluta y necesariamente” todo el tiempo porque, “no se me ocurre nada bueno” y así de simple. A mí en particular, las ideas de una buena historia no me vienen necesariamente cuando pienso “Bueno hoy día quiero escribir sobre… ¡Aquel pajarito que esta por allá! así que empezare de una vez” y después de eso me sale el mejor poema del mundo sobre dicho pajarito, [imagino que escritores de verdad se sorprenderían de esto porque seguramente ellos si pueden escribir sobre el primer pajarito que ven] yo necesito que algo me suceda muy personalmente, o que me interese demasiado, ahí es donde tenemos a “la Circunstancia” si es que me viene la idea repentinamente, o no.

También pueda ser que ese mismo día, después de haberle hecho “el mejor poema del mundo” a un cojudo pajarito que volaba por ahí porque se me ocurrió y es todo, algo tal vez y pueda haberme hecho sufrir, sonreír, llorar o gritar no lo sé, es ahí cuando tenemos “el Momento” que depende bastante de cualquier cosa que me haya sucedido y pudiese haber provocado alguna clase de “sentimiento” o sensación en mí.

Pero para alguien como yo, incluso hay algo más importante aún que define fecha y hora de cuando escribiré, y si lo que escribo sea relativamente bueno. Aquí entran a tallar mis famosísimas “Ganas” y así, un día puedo llegar a mi cuarto, prender la laptop o coger una hoja de papel tirada por ahí, tal vez tener la idea de escribir algo, pero luego decir… “¡Bahh! ¡Hoy no tengo ganas, tal vez y mañana!” y por ahí y mañana tampoco tenga muchas ganas, y muy probablemente que dentro de un mes tampoco escriba nada porque simple y llanamente, aún no tengo ganas y ¿Quién me va a obligar? Pero, cuando si “tenga ganas” estoy totalmente seguro que me encantará lo que escriba, vendrá a mi como una chispa repentina de un momento a otro y lo plasmare en algún lado sin importarme si le va a gustar a alguien más, y ese momento será interminable y añorado para mí.

Creo que después de que muchos lean esto van a decir “¡Qué barbaridad! ¡Pues mejor que se dedique a otra cosa!” y bueno, tal vez tienen razón y debería dedicarme a otra cosa, porque si hasta para escribir existen reglas y según si las sigo al pie de la letra o no me definirán como un “buen escritor” o un “mal escritor” pues, creo que comenzaría desde ese momento a escribir solo para mí mismo. Con esto simplemente quiero dejar en claro que no necesito estar escribiendo todo el tiempo para hacer “Lo único que creo hacer bien” simplemente lo hago sobre lo primero que se me viene a la mente, si tal vez en la mañana me paso algo trascendente o  si me dieron las ganas ese día por hacerlo, y así ha sido desde que empecé a escribir mis tonterías y media.

Cambiando un poco el tema, dicen por ahí también que “No sirve de nada lo que escribiste, si nadie o muy pocos lo van a leer” y pueda ser que esto tenga mucha razón y ese sea el motivo por el que muchos traten de “publicar lo más rápido que se pueda” y así ser leído cuanto antes, ser muy conocido, vender millones de copias por todo el mundo y que sus obras se conviertan en “best sellers” al instante.

Pues, como verán, ahí entro a discrepar nuevamente un poco, particularmente si lo que escribo se quedase sólo para mí y el único que pudiese leerlo fuese yo, no tendría ningún problema, pero como todo escritor [si se me puede catalogar así], siempre tengo el afán de tal vez mostrar a alguien más lo que escribí, y es ahí donde publicar lo hace todo más interesante pero sólo hasta cierto punto.

Pero yo no necesitaría ser leído por miles de personas para sentirme contento conmigo mismo, no sería indispensable enterarme que mis libros son los más vendidos, que tienen gran aceptación o que me están “ofreciendo un contrato con una gran casa editorial internacional” para que según eso siga escribiendo o no [cojudeces, así de simple]. A mí, solo me bastaría con que una simple y miserable persona encuentre interesante o que le sea de ayuda a lo mucho un parrafito de lo que yo escribí, ya que para mí si publicase algo, no me importaría si nadie lo vaya a leer, lo hago porque sería un gusto personal y aprovecho en dejarlo por ahí para ver si a alguien le sirve,  asi que, si escribo algo, no lo hago con el ciento por ciento de objetivo de publicarlo, lo escribo pues, porque me gusta escribir y ya…

Otra situación en particular, es que si en algún momento necesitase “inducirme” unos cuantos renglones, pues, uno puede encontrar ciertas sustancias que puedan “ayudar” si saben a lo que me refiero, particularmente a mí a escribir cuando no tengo ganas. Está bien, lo diré de otra forma, muy aparte de lo que se puedan estar imaginando, no es lo que parece. Estas “magnificas”, como prefiero llamarlas, las puedo encontrar demasiado cerca a mí, como una estupenda taza de café y un buen cigarrillo de vez en cuando, que puedan estar a mi alcance, complementado con estar sentado a la luz de la Luna durante una fría noche, para animar a cualquiera a hacer cualquier cosa que desee, y no pueda realizar en ese preciso instante.

Pero bueno, creo que en sí, nos hemos ido un poco por los flancos del tema, la pregunta era acerca de “el escribir” y no he respondido mucho sobre eso, pero como veras, creo que no voy a poder hacerlo correctamente, así que no tiene caso seguir con esto. Deberías preguntárselo a alguien que lo vea desde un punto más “filosófico” y “estudioso” tal vez, yo simplemente hago lo único que creo hacer bien, pero que hasta haciéndolo soy el peor de todos, comparado con cualquier cosa que otro “verdadero escritor” pueda producir…”

Y ya lo ven, ahí terminó mi explicación poco razonable e ignorante sobre eso que alguna vez me preguntaron, y aunque no sé para que me doy la molestia de seguir redactando esto porque esta cuestión ya les debió parecer bastante aburrida desde hace mucho tiempo ya, así que creo conveniente deber explicar la verdadera y primera intención que tenía al empezar a componer esta publicación.

No solamente, no puedo escribir sobre “nada” en general, esta vez, mi primer afán era escribirle a “alguien en particular” pero no pude [no tuve el valor], no se me ocurrieron los términos exactos [me dio miedo], no encontraba las palabras correctas [no sabía que decirle] pero sobre todo, tal vez y se iba a aburrir con lo que hubiese podido colocar [se iba a incomodar bastante con la estupidez y media que hubiese podido manifestar).

Pero como sea, supongo que por esta vez no quise escribirle nada [me acobarde] pero también creo que deberé hacerlo en algún otro momento, porque ya lo intente suficiente, y debo considerar que una buena cantidad de cigarrillos, para este momento, ya hayan circulado por mis dedos mientras me sentaba en mi patiecito a observar “La Luna” desde hace bastante tiempo y no haya conseguido rellenar, unas cuantas hojas de papel en blanco que actualmente se encuentran desparramadas por el suelo, pero que esperan con ancias, a ser echadas a perder, malgastándoles un poco de tinta encima…

"Tercer cigarrillo que se apaga, y mi hoja aún en blanco... Y no sé que escribirte..."


No deberías haber llegado hasta aquí… [Advertencia Previa]

Créanme, para todos aquellos que por alguna de esas situaciones raras que abundan en estos días hayan obtenido esta pequeña recopilación, [de la forma que sea no importa, si acaso la compraron, se la regalaron, tal vez, la encontraron tirada por ahí, o hasta si la hurtaron no lo sé] y se les haya dado por darle un vistazo, antes de que decidan continuar leyéndola, me veo en la clara obligación de advertirles…

Primero: Pueden dejar de leerla ahora mismo y nadie se daría por enterado. Sí, lo único que deben hacer para regresar a su rutina diaria y ocupada, es juntar suavemente las palmas de sus dos manos con las que sostienen este librito y no darle más cabida a que esto continúe. [Todavía están a tiempo, digo, por si desean tomar en cuenta lo que acabo de mencionarles]

Segundo: Si no me han hecho caso todavía, y han seguido con la lectura, debo decir entonces, que no he pensado jamás en que esto que tienen en las manos deba de agradarles a toda costa. Este escrito, por así decirlo, está hecho sobre todo para los que no tengan nada mejor que hacer, para los que estén postrados en una cama y no mantengan un televisor, una laptop o un reproductor de música a la mano, para todos aquellos que tengan alguna clase de enfermedad mental, o siendo gentiles, simplemente para los que puedan darse el tiempo de echarle una hojeada de vez en cuando. [Si no padecen de alguna de estas opciones y a pesar de eso no lo han cerrado todavía, pueden hacerlo en este preciso instante, yo no diré nada]

Así que, viendo que aún no me han hecho caso, agregaré también, que tampoco he querido comenzar con uno de esos preámbulos de historias antiguas, el empezar con uno de esos clásicos inicios de “Erase una vez” o “En un lugar tan lejano” para que esto le fascine a todo el mundo, me parecía completamente absurdo o hasta estúpido, y es precisamente porque creo que tener que relatar experiencias de este tipo, [que nada de fantásticas tienen] de esa manera tan popular y amada por todos, no sería lo más correcto que pudiera hacer. [Última advertencia, todavía están a tiempo de regresar a lo que estaban haciendo antes de coger este librito]

En vista de que desean continuar, permítanme iniciar entonces, tan solo con una pequeñísima frase, nada mía, debo agregar, y que por cierto, pertenece a un poeta al que muchos quisieran al menos poder igualar [me incluyo dentro de ellos] porque de todas formas yo no hubiera podido idear algo tan profundo, ni en mis mayores desvelos [y sí que he tenido una cantidad considerable] pero que bueno, arriesgándome a que me acusen en contra de los derechos de autor, o en su defecto, ni se den la molestia de pasar de esta página, [sería lo más sensato y lo comprendería] resume perfectamente, y convierte en innecesario, uno de esos clásicos inicios de cuentos de hadas, que para el relato popular, se supone que también aquí debiera usar…

“Yo nací un día, en el que Dios estuvo enfermo…”

Es que efectivamente, cuando uno se pone a pensarlo bien, y trata de explicarse de alguna manera, el por qué se es tan diferente a los demás o el por qué nadie puede llegar a comprenderte y el por qué no se puede llegar a comprender a nadie ni a nada, la única explicación coherente que nos podemos dar, es que justamente, el día en el que a Dios se le ocurrió pescar un estúpido resfriado, también [por azares de la vida, o de la mala suerte que comienza a manifestarse incluso cuando ni siquiera se ha logrado ver la luz] uno también, tuvo que nacer.

Para los que se sientan identificados como yo y conmigo [aunque no creo que haya alguno pero me veo en la obligación de preguntar] y sean tan tercos que no hicieron lo que les recomendé hace un momento, tal vez esta sea, una realidad bastante irónica…

¿Verdad?

"Escribe con tus manos, lo que tus labios no pueden pronunciar... Tan sólo después, atente a las consecuencias..."